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Lanzamiento del libro de poesía Una mirada que me mira

El sábado pasado asistimos al lanzamiento del nuevo libro de poesía Una mirada que me mira de Lili Fernández, editado por Macedonia ediciones.

Su presentación estuvo a cargo de Paula Novoa que es poeta y profesora en Lengua, Literatura y Latín, y de su autora Lili Fernández.

En palabras de Paula Novoa: “Escribir puede ser buscar un lugar en el mundo, la palabra funciona como brújula y como camino. Por eso se parte de mirarse y mirar alrededor, saber dónde se está parado. Y ese es el lugar en el que la poeta se reconoce y empieza a trazar un camino de expresión a través de la palabra.”

Así lo expresan algunas líneas de su poesía Cotidiano:

Desordeno los estantes
Busco a tientas entre la ropa

Y es así como la nostalgia
Despereza el tiempo
Y otra desnudez busca en los estantes
Un más allá de lo vestido
Y lo perfecto.

Agrega Paula Novoa: “Una poesía coloquial, directa, habitada por imágenes y metáforas reconocibles: la hoja en blanco, los pájaros, los espejos. Cuando lo importante es el decir y que se escuche la voz, que se la reconozca… pregunta por el propio ser y cómo decir ese descubrimiento de la mismidad en el caos de la vida. En la búsqueda de la luz, la poeta plantea alternativas a la confusión. Una voz que parte en busca de su origen, de su intransferible verdad.”

Una mirada que me mira es el primer libro de poesía de Lili Fernández, contiene 58 páginas y fue editado por Macedonia ediciones, Morón, Provincia de Buenos Aires.

El precio de venta al público del libro es $ 200.- pesos argentinos y se puede solicitar desde cualquier lugar del mundo a través nuestro: info@vivilibros.com o simplemente escribiendo un comentario al finalizar esta nota, que les responderemos a la brevedad.

Los invitamos a leerlo, a saborear una a una sus poesías y dejarse sorprender porque siempre la lectura abre nuevos caminos. ¿Hacia dónde ir? Eso dependerá de cada lector y las rutas que delineen su subjetividad.

Presentación del libro Lalengua en la poética del cuerpo

Se presenta el nuevo libro compilado por Natalia Neo Poblet y Guido Idiart: Lalengua en la poética del cuerpo. La máquina des-escribir III.

Siguiendo la serie iniciada hace unos años sobre lo que dieron en llamar La máquina des-escribir, este tercer libro incluye textos de Patricio Álvarez Bayón, Silvia Bermúdez, María José Bozzone, César Corvalán, Javier Galarza, Luján Iuale, Miriam Pais, Tomasa San Miguel, Agustina Saubidet Bourel y Leticia Spezzafune. Además, cuenta con el prólogo escrito por Leonardo Leibson.

Una obra que toca el arte, lalengua, el cuerpo, la poesía y el psicoanálisis. Los autores desde sus originales perspectivas cuestionan y ponen en juego estos términos, haciendo encarnar esa lalengua que es poesía en cuerpo, y que hace cuerpo de la escritura.

Como dice Nicolás Cerruti en su contratapa: “Lalengua en la poética del cuerpo. Lleva la marca del bien decir. Y como todo bien decir inaugura, innova, crea.”

La presentación estará a cargo de Gabriela Pedrotti y Nicolás Cerruti, será el próximo sábado 3 de noviembre a las 18 hs. en la Manzana de las luces, Sala de Representantes sito en la calle Perú 272 de la Ciudad de Buenos Aires. Al finalizar habrá un brindis para festejar tan grato lanzamiento, es una actividad con entrada libre y gratuita.

Lalengua en la poética del cuerpo. La máquina des-escribir III contiene 172 páginas. El precio de venta al público del libro es $ 350.- pesos argentinos y se puede solicitar desde cualquier lugar del mundo a través nuestro: info@vivilibros.com o simplemente escribiendo un comentario al finalizar esta nota, que les responderemos a la brevedad.

Lanzamiento de la novela La Tigra

La Colección Ojo Lector tiene el agrado de lanzar una nueva novela: La Tigra de Patricia Severín.

En ella, Hersilia quien es la protagonista de la novela, trata de salvar su campo, en plena época menemista de la historia argentina. Por esos tiempos, en el país, las industrias cerraban, los productores agropecuarios se declaraban en quiebra, se levantaron el ferrocarril y sus talleres, y se liquidaban casi todas las empresas del Estado. Los pueblos comenzaron a vaciarse: hombres, mujeres y niños, peregrinaron a las grandes urbes para formar los cordones de pobreza de las villas miserias.

Un incendio voraz ha arrasado miles de hectáreas y avanza, azuzado por el viento norte, haciendo peligrar La Tigra. Mientras tanto los bancos, y un personaje salido de las entrañas del poder, hacen sus maniobras para quedarse con las tierras endeudadas.

La historia se entrecruza con el romance que surge entre Hersilia y un muchacho al cuál dobla en edad, la vida que comparte con sus amigas, y la historia de su padre, astrónomo aficionado que descubre uno de los meteoritos de Campo de Cielo y se propone encontrar una salida en el espacio para salvar a la humanidad.

La situación se torna desesperante, pero no deja flotando una pregunta: ¿es posible preservar la solidaridad, la amistad, el amor, el trabajo conjunto y los sueños, aunque todo parezca decir lo contrario?

Su autora, Patricia Severín nació en Rafaela, Santa Fe, Argentina, pero vivió muchos años en Reconquista, al norte de la provincia. Trabajó como productora agropecuaria en la zona rural de Huanqueros.

Publicó en poesía: La loca de ausencia, Amor en mano y cien hombres volando (coautoría), Poemas con Bichos, Libro de las certezas, El universo de la mentira, Abuela y la niña, Muda. En cuentos: Las líneas de la mano, Sólo de amor, Helada Negra. En novela, :salir de cacería. Sus textos se hallan en numerosas antologías nacionales e internacionales.

Obtuvo, entre otros premios, el Primer Premio Alicia Moreau de Justo; Primer Premio Las Tierras Planas; Sub. Cultura Provincia de Santa Fe; Faja de Honor SADE; Fondo Nacional de las Artes y Municipalidad de Buenos Aires. Dirige, junto a Alicia Barberis, la Editorial Palabrava.

La página web de la novela La Tigra, se encuentra en: https://novelatigra.wordpress.com

La Tigra se convierte en el título número trece publicado por la Colección Ojo Lector dirigida por Viviana Rosenzwit para Moglia ediciones. Si bien el proyecto se originó pensando en autores residentes en la Ciudad de Buenos Aires con libros realizados enteramente en Corrientes Capital, su crecimiento nos llevó a una inclusión federal que apunta a todo el país para continuar avanzando. De este modo, la provincia de Santa Fe nos dice presente a través de la escritora Patricia Severín.

El libro contiene 170 páginas y cuenta con una imagen de tapa diseñada sobre una fuerte pintura de Adolfo Previdere. Además, la historia se complementa con un relato fotográfico que estuvo a cargo de Amancio Alem.

El precio de venta al público del libro es $ 430.- pesos argentinos y se puede solicitar desde cualquier lugar del mundo a través nuestro: info@vivilibros.com o simplemente escribiendo un comentario al finalizar esta nota, que les responderemos a la brevedad.

Lanzamiento Ganado en su ley

El libro Ganado en su ley, con textos de Laura Yasan y fotografías de Maga Paula pertenece a la colección Anamnesis, poesía y fotografía de la editorial Palabrava.

Sobre sus autoras: Maga Paula nació en Buenos Aires, es fotógrafa y profesora de artes visuales. Laura Yasan también nació en Buenos Aires, es poeta y coordina talleres de escritura y creación literaria en diversos sitios.

Como dice su contratapa, Ganado en su ley es una obra de ruptura que indaga en la entrelínea de la letra del Himno nacional argentino a 200 años de su creación, desde una mirada actual.

La búsqueda de lo social que se refleja en el libro ofrece al lector la posibilidad de reelaborar los mitos argentinos más profundos. El tema y su enfoque implican distintas y múltiples lecturas que se van yuxtaponiendo a medida avanzan los textos poéticos.

La ironía aprieta, en este libro, su jugada más fuerte. La patria vencida se inscribe en la carnadura del dolor, que transita en las palabras e imágenes. Las canciones patrias como definiciones sin sentido, la historia repetida una y otra vez en cadena sin fin, intercalando neologismos y vocablos del lunfardo.

Ganado en su ley se completa con una cuidada edición de Palabrava que lo convierte en un estimado objeto libro, contiene 68 páginas a color donde la poesía y las imágenes se amalgaman en perfecta comunicación.

Los invitamos a acercarse a la editorial para conocer sus libros, a través de su blog y email:
http://editorialpalabrava.blogspot.com/ / editorialpalabrava@yahoo.com.ar

El precio de venta al público del libro es $ 500.- pesos argentinos y se puede solicitar desde cualquier lugar del mundo a través nuestro: info@vivilibros.com o simplemente escribiendo un comentario al finalizar esta nota, que les responderemos a la brevedad.

Lanzamiento El olor de las hormigas

El olor de las hormigas, con textos de Yamil Dora y fotografías de Silvia Castro pertenece a la colección Anamnesis, poesía y fotografía de la editorial Palabrava.

Sobre sus autores: Silvia Castro nació en Coronel Roca, Provincia de Río Negro. Reside en Buenos Aires actualmente, es poeta y fotógrafa. Yamil Dora nació en Casilda, Santa Fe y también vive en Buenos Aires actualmente, es poeta y tiene varios libros de poemas publicados.

Invita a reflexionar sobre la memoria: ¿Qué es el recuerdo? ¿Un vacío donde la memoria trabaja? ¿Una foto en blanco y negro? Un hombre mira su infancia: dolores como pequeñas agujas se clavan en el corazón, lluvias en los sueños, mares imprevistos, enterramientos sin muertos. El desorden del mundo trae estos recortes que arman poemas leves como un diente de león que el viento desparrama.

El olor de las hormigas se completa con una cuidada edición que lo convierte en un apreciado objeto libro, contiene 54 páginas a color donde la poesía y las imágenes se amalgaman delicadamente.

Los invitamos a mirar su booktrailer:

Los invitamos a acercarse a la editorial para conocer sus libros, a través de su blog y email:
http://editorialpalabrava.blogspot.com/ / editorialpalabrava@yahoo.com.ar

El precio de venta al público del libro es $ 500.- pesos argentinos y se puede solicitar desde cualquier lugar del mundo a través nuestro: info@vivilibros.com o simplemente escribiendo un comentario al finalizar esta nota, que les responderemos a la brevedad.

Lanzamiento del segundo número de la revista ABC, La cultura del psicoanálisis

Esta semana salió a la luz el nuevo número de la revista ABC, La cultura del psicoanálisis. Su presentación será el próximo viernes 28 de septiembre a las 19 hs. en la sede del Colegio Estudios Analíticos sito en la calle Gorriti 3677 de la Ciudad de Buenos Aires. Hablarán para la ocasión, Leonor Curti, Carolina Saylancioglu y Gabriel Levy.

Este segundo número de la revista ABC, La cultura del psicoanálisis lleva por título El fin del Bovarismo, La transformación de las mujeres en Argentina. Incluye una serie interesante de artículos sobre la temática de la femineidad y cómo la mujer logra ocupar un lugar de enunciación en los discursos según la época que les ha tocado vivir.

Entre los trabajos, se incluye una traducción inédita al castellano de Lo real del Bovarismo por Jules de Gaultier; El Bovarismo en los personajes de Flaubert de Jules de Gaultier por María del Rosario Ramírez; Manuel Puig y el psicoanálisis por Germán García; Resonancias de la paranoia por Silvia Conía; La policía de las familias de Jacques Danzelot por Ana Santillán; Amor y anarquismo de Laura Fernández Cordero por Gabriel Levy; Histórico: en el confesionario, La voz de la mujer; Carta del Sr. Hobbes al Sr. Brooke, traducción de Luciano Ducatelli; El asunto de la monja Vicenta Álvarez por Mirtha Benítez; El nuevo derecho civil de la Argentina avanza con perspectiva de género por Verónica Knavs; Alfonsina, primer periódico para mujeres dirigida por María Moreno por Marcela Varela; Oscar Masotta y el psicoanálisis castellano de Germán García por Sebastián Bartel; Jacques Lacan: el anclaje de su enseñanza en Argentina de Marcelo Izaguirre por Laura Bosco.

Para quienes gusten acercarse a la sede del Colegio Estudios Analíticos, su dirección es Gorriti 3677 de la Ciudad de Buenos Aires. O pueden contactarse directamente por los siguientes medios: Mail: info@colegioestudiosanaliticos.com.ar / Teléfono: 4964-3990

Quedan todos invitados a la presentación y posterior lectura del segundo número de la revista ABC, La cultura del psicoanálisis.

Ganadores Concurso Aniversario Microrrelatos Crónicas de viajes

Queremos agradecer a todos los que se sumaron a nuestra propuesta: Microrrelatos Crónicas de viajes. Nos alegra mucho la repercusión obtenida con relatos que llegaron desde distintas partes del mundo y los mensajitos que nos mandaron con tanto afecto. Gracias por las ganas y la alegría que nos han sabido transmitir a través de sus palabras! Es un placer darnos este recreo para escribir, leer y divertirnos juntos. Los invitamos a leerlos todos en la página web!

Como suele pasar nos resultó difícil seleccionar a los finalistas ganadores, disfrutamos descubriendo el estilo de cada uno. Así que decidimos agregar algunas menciones especiales a tres escritores.

Finalistas (por orden alfabético):

Germán Cáceres, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Silvia Alejandra Fernández, Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
Zulma López Arranz, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Mención especial (por orden alfabético):

Mario Capasso, Villa Martelli, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
Rolando Martiñá, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Susana Szwarc, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Nuestras felicitaciones y aplausos!!

Para los que gusten releer los microrrelatos ganadores, les recordamos que se encuentran publicados en los compilados que vinimos realizando durante estos días.

Ahora… a seguir trabajando por muchos años más!!

Microrrelatos Crónicas de viajes Séptima y última parte

Última recopilación de los microrrelatos que llegaron para participar en nuestro Concurso Aniversario 2018!

EL TORNEO DE TENIS

Nos habíamos levantado temprano esa mañana. El día anterior, mi hermano y yo lavamos el Peugeot 404 de papá en el que viajaríamos a una localidad cercana en donde mi hermano participaría en un torneo de tenis. Mi mamá se levantó enferma ese domingo, por lo cual no nos acompañaría. Mi papá entonces le prometió que mi hermano haría su mayor esfuerzo por ganar el torneo y traerle la copa a ella. Llevábamos recorrido medio camino cuando una camioneta Ford F100 nos pasó como un rayo y mi padre se extrañó que su amigo “El Roque”, no haya tocado la bocina para saludarlo. Extrañado y sorprendido por su actitud, mi padre emprendió una persecución (desoyendo nuestras protestas) a lo rodad movie, donde en esta ocasión nosotros éramos los perseguidores. Desvió por un polvoriento camino y allí lo seguimos por tres quilómetros más, hasta que se detuvo en una tranquera. Al comprobar mi padre que no era su amigo “el Roque” solo atinó a disculparse y volvió nuevamente a retomar nuestra hoja de ruta prevista. Llegamos una hora después que cerraron la inscripción, pero papá insistió en que nos quedásemos hasta el final del torneo. Mi hermano tuvo que tragarse la bronca, pero a la hora del almuerzo ya todo enojo pasó. Antes de regresar papá apareció con una copa FIFA de futbol, esas réplicas en plástico duro y color dorado que lo compró en una tienda. Esa copa aún permanece en casa como el mejor regalo de mi hermano hacia mi madre, y ese es aun nuestro secreto mejor guardado entre nosotros tres.

Gustavo Medina
Corrientes Capital, Argentina

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Postales de Villa Elisa, Entre Ríos

I
Habíamos alquilado una casita cerca de las famosas Termas frente a un campo verde e inmenso Al llegar vimos que por el frente pasaba una hermosa ciclovía. Mi marido sugirió ¿y si alquilamos unas bicis?
Con la idea rondando en mi cabeza fui a comprar al almacén que quedaba cerquita, a media cuadra. Era un almacén de campo donde se vendía de todo un poco, carne, frutas, alimentos. La atendía una señora gordita y muy simpática que me hizo algunas preguntas y por eso me animé y le pregunté: “¿Ud. no sabe dónde podría alquilar unas bicicletas?”
La mujer me miró inquisidora y me respondió: “¿cuántas necesita?”. A lo que le expliqué que dos, una para mí y otra para mi marido ya que queríamos recorrer la ciclovía y conocer así la ciudad.
Se dio vuelta y gritó: “Julián, vos tenés ahí tu bici?” Ya comprometida indagué:- ¿Cuánto nos costará alquilárselas por una hora?.
Y entonces me miró extrañada y me dijo: “ah no!¡se las prestamos!” Yo entonces le señalé: ¡como me las va a prestar si no me conoce! A lo que casi enojada me contestó: “pero ¡cómo no se las voy a prestar!”

II
Esa tarde recorrimos la ciudad y su hermosa iglesia y nos perdimos por sus callecitas. Cansados, entramos a un negocio a curiosear . Estaba mirando unas prendas que me gustaban mucho y se me ocurrió que estaría bueno comprar una pizza para comer esa noche. Entonces me dirigí a la dueña del negocio y le pregunté dónde podría comprarla y si en el pueblo había delibery. La mujer tomó el teléfono , marcó un número y me dijo:” de qué la quiere? Con morrones? Con jamón?” Ante mi respuesta y mi asombro agregó : “donde le digo que la manden?”

Viajera
San Justo, Gran Buenos Aires, Argentina

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Hasta el fin del mundo

Esa mañana subimos al avión, hacía calor, sin embargo yo calzaba unos borsegos marrones de gamuza y unos jeans; ella llevaba también jeans. La gente la miraba con su sapo de peluche, y yo la amaba segundo a segundo.
Esa mañana emprendimos la aventura más descabellada de nuestra vida.
9 horas de viaje después llegamos a destino. Ella me llenaba de preguntas, preguntas que yo no podía responder.
En la sala de espera del aeropuerto de aquella ciudad desconocida él buscaba ansioso nuestros rostros. El paso del tiempo nos hizo envejecer y nuestros rostros se habían modificado.
Cuando nos reconoció se acercó y nos abrazó, hacia 7 años que nuestras almas no se conectaban pero ese momento fue único.
Antes de salir del aeropuerto nos abrigamos, hacía mucho frío. Subimos al taxi y en unos minutos llegamos a su casa.
Él preparo unos mates dulces y comenzamos a charlar, sobraban anécdotas e historias.
Fueron muchos días en ese lugar donde todo era gris, la tierra y hasta el mismo cielo. En algunos momentos la rutina se adueñaba de nosotros y en otros dejaba de existir.
La falta de experiencia me llevó a cometer un grave error y la convivencia se volvió insostenible, así que el 1 de enero ella y yo fuimos a dormir a un hotel.
El miedo se apoderaba de mí. Estábamos en una ciudad desconocida donde no teníamos parientes ni amigos, y lo peor de todo es que teníamos un vuelo programado y solo teníamos que esperar. Esos días fuimos como fugitivos.
La mañana del 4 de enero despegamos de aquella ciudad austral.
En el avión ella sonreía porque volvíamos a casa, y yo sentía como un nudo me oprimia el corazón y rompí en llantos.
La azafata me preguntó qué me pasaba y yo respondí:
– No quiero irme de este lugar, pero sé que unos meses volveré.
– Después de que despegue el avión anda para atrás, te tomas unos tragos y me contas que te pasó- dijo la azafata.
Lo cierto es que me quede en mi asiento todo el vuelo hasta el aeropuerto donde hacia mi próxima conexión con otro avión para llegar a mi ciudad de partida.
Jamás volví a esa ciudad austral y mi familia jamás se enteró cual fue el verdadero motivo por el que viaje y permanecí 19 días en “el fin del mundo”.

Eliana Gisg
Garupá, Misiones, Argentina

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Será porque no tenemos perro en casa que cuando nos fuimos de vacaciones a Merlo, San Luis disfrutamos mucho de dos que andaban sueltos por el predio. Una hembra más grande y un macho más joven a quien apodamos el “Lanudo” por sus pelos largos y grisáceos. Dos tiernos atorrantes que sabían bien cómo comprarse a los turistas que pasaban sus días de verano en las cabañas. Venían con nosotros a la pileta, se tiraban a tomar sol y por supuesto, no se perdían ningún asado al lado de la parrilla como buenos guardianes. Un día salimos a caminar con el objetivo de subir hasta la cascada que quedaba bastante lejos y el sol estaba fuerte, pero Lanudo se vino con nosotros, por más que tratamos de espantarlo y decirle que se quede nos siguió todo el trayecto como un amigo fiel. Al regresar, se tiró de una en el agua como aliviado para refrescarse. ¡Por fin llegamos! “Todo lo que me hicieron caminar estos humanos locos”, habrá pensado. A partir de esa experiencia cada vez que nos venía salir de la casa se tiraba al piso y se hacía el dormido, pero fue tan graciosa su actitud que hasta hoy me pregunto qué será de su vida.

Miguel Salas
Madrid, España

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BREVE RELATO DE UN LARGO VIAJE

¿Quién podría saber cuáles eran los sentimientos de Carmen mientras preparaba las escasas pertenencias que elegía para llevar? ¿Cuáles eran sus pensamientos mientras juntaba algo de ropa, unos juguetes para los niños…alguna foto, quizás?
El llanto de Pedro (mi padre) de tan sólo 8 meses interrumpía el alboroto que armaban los otros hijos ante el inminente viaje.
Languidecía el año 1912 cuando mis abuelos dejaron España buscando un mejor futuro para su familia.
Trato de armar un rompecabezas con las pocas piezas que tengo entre mis manos, recreando las que faltan en un intento de encontrar un sentido, pero muchas preguntas quedaron sin respuestas.
Cuando pienso en mis abuelos viene a mi memoria una pequeña foto, ambos vestidos con las que, (supongo) eran sus mejores ropas. Entre ellos se dejaba ver una mesita con un mantel tejido a crochet con un jarrón de rosas.
Nunca los ví en persona.
Quiero pensar que fue mi padre quien tomó esa fotografía. Era un aficionado, pero más tarde ese arte se convertiría en un oficio apasionado.
Viajero errante, recorría los pueblos del interior con su “chatita” (Así llamaba a una vieja camioneta que le pertenecía), metiendo su cabeza dentro de esa caja oscura, para plasmar momentos fugaces que él eternizaba. Así llegó al Chaco. Ahí nací yo.
En nuestra humilde casa no faltaba el “cuarto oscuro”, sin ventanas. Me maravillaba ver cómo esos papeles colgados de una cuerda con broches, como si fueran ropas, se convertían en imágenes. ¡La magia del revelado! ¿Ojalá a mí me resultara tan fácil obtener “revelaciones”!
Mi infancia terminó cuando tenía 11 años y el corazón de mi padre se cansó de latir. Él nunca volvió a su tierra. Me dejó, junto con una nacionalidad española, una mirada que me dijo, más que mil palabras, que confiaba en mí. También me dejó un vacío enorme.
Muchos años pasaron hasta que pude realizar el viaje a la tierra donde mi padre había nacido: Segovia. Simplemente maravillosa.
Me asombré ante el pequeño pueblo quedado en el tiempo con su gigantesco e impresionante acueducto hecho por los romanos en el siglo II de nuestra era. Al pararme debajo de sus arcos me emocioné al pensar que ellos contemplaron ese paisaje y pasaron por allí.
Luego recorrí las callecitas angostas de la ciudad vieja, hechas para el paso de carruajes. Visité el Alcázar, la Catedral…todo me conmovíó profundamente: su gente, su música, su cultura… ¡Recuperé una pieza más de mi rompecabezas!
Como la vida siempre nos sorprende, una de mis hijas eligió España como su lugar. Allí vive con el hombre que ama y con sus hijos.
Hace más de 10 años cruzo el océano para abrazarlos. Extraños designios del destino? Tierra de mis abuelos y de mis nietos.
Cierro los ojos e imagino a mi abuela haciéndole un pícaro guiño a esa otra abuela, que soy yo.
Mi nieta está preparando, con su mamá, el viaje de vacaciones de la familia por Europa. En una videollamada me muestran un cuaderno con mapas y puntos de interés de todos los sitios que quieren visitar. El cuaderno está primorosamente atado con un lazo color rosa. Viajes y fotografía anudados. Entonces se me ocurre pensar en la vida como un juego de postas. Ahora soy yo la que le hace un guiño de agradecimiento a la vida.
Este relato de un viaje terminó siendo el de un viaje, pero al interior de mi alma.

Zulma López Arranz
Ciudad de Buenos Aires, Argentina

Microrrelatos Crónicas de viajes Sexta parte

Compartimos una nueva tanda de Microrrelatos que llegaron a la Convocatoria Aniversario de Viví Libros 2018!

El día que pisé el suelo cuyo pueblo originario fueron los Mayas, descubrí que México es mágico…
Podemos encontrar en la concepción artística, matemática y cosmogónica del lugar, una suma de valores que son independientes del tiempo y que a su vez pueden ser encontrados aquí y ahora dentro del hombre mismo. Esto abarca el conocimiento y destino del ser humano, de sus íntimos porqués como individuos y como especies.
Como expresión de este lenguaje vertical universal, se alza en medio CHICHEN-ITZÁ la llamada pirámide de Kukulkan, cuyo nombre significa serpiente emplumada o pájaro serpiente, que no es otro que el QUETZACOATL entre los aztecas. Tiene 576 metros cuadrados y 24 metro de altura. Posee cuatro laterales y en cada cara presenta una escalinata que consta de 91 escalones que agregados a un escalón que se encuentra en la parte superior suman 365 ó sea, los 365 días del año.
Me encontré que a medida que subía a la cima de ese precioso y ancestral monumento, sentía que el aire se enrarecía y comencé a tener experiencias muy extrañas, como si una especie de neblina me envolviera y una sensación de vértigo, como cuando uno va en esos ascensores súper sónicos que suben tan rápido, que parecieran que el cuerpo se disociara y una parte sube estrepitosamente y la otra queda abajo como si ya no nos perteneciera mas. casi una teletransportación… Me sentí muy confundida y casi a punto de desmayarme y perder el conocimiento. Fue un flash tan rápido e inexplicable que parecía una especie de deja-vú…
¿Qué fue lo ocurrido? no me dejaba duda alguna que tal vez en otra vida haya estado en ese mismo lugar. La divina presencia que está encerrada dentro de cada uno de nosotros, dormida, pero que puede ser despertada por un verdadero trabajo de iniciación. Los antiguos habitantes de las tierras de América, nos dieron un legado invalorable: enseñanzas cósmicas y transcendentes que palpitan en todo el universo. Y nuestra misión es tratar de develarlas para acceder a nuestra propia evolución como transeúntes de este sistema planetario.

Norma Isabella Bruno
Corrientes Capital, Argentina

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VISUALIZAR

El avión había despegado hacía dos horas de Buenos Aires y yo ya estaba podrido de ver la pantalla que tenía frente al respaldo del asiento delantero.
Y me puse a pensar en mi vida, porque también estaba aburrido de ella. Y traté de visualizar –como opinan en el Yoga, aunque yo jamás había practicado esta disciplina– una existencia distinta.
Me concentré en mis amigos para ver si podía tomar algún ejemplo. Pero sus vidas no ofrecían nada original, eran tan patéticamente insípidas como la mía.
Entonces, por el momento, razoné con amargura que no tenía ningún futuro que visualizar.
Observé nuevamente la pantalla y su reloj marcaba dos horas menos que cuando partimos del aeropuerto. ¿Qué estaba ocurriendo? Se me dio por suponer que se trataba de una disrupción del tiempo. O tal vez, con mayor precisión, en un salto temporal hacia el pasado.
Aunque no conocía a ningún pasajero porque viajaba solo, comencé a notar que eran distintos a los que recordaba borrosamente. Sí, exhibían rasgos más toscos.
De pronto, no estaban vestidos y un desmesurado pelaje cubría sus cuerpos.
Y ahora no permanecía en un avión sino que me escondía en una cueva subterránea. Yo también me hallaba cubierto de pelos y blandía como los demás pasajeros un garrote en la mano. Evidentemente pronto se produciría un enfrentamiento con una horda enemiga.
Además, estaba olvidándome de quién era yo, de todo mi pasado.
El avión aterrizó de emergencia en el aeropuerto de San Pablo. Un pasajero había sufrido un ACV.

Germán Cáceres
Ciudad de Buenos Aires, Argentina

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Por qué no me bajé en estación Botafogo

No me bajé por ese temita del botón del jean. Sucede que me ajustaba entonces me hizo un huequito debajo del pupo. Y por hurgarme el ombligo es que me pasé de estación y se subió él.
Tic tac tic tac. Se parece a Panzu. Tic tac tic tac. La siguiente estación es en un barrio re feo (novoyadecirfavelaporquequedamal)
TIc tac tic tac. Hicimos contacto visual y se me sentó al lado.
O sea. Hay una en mil posibilidades de conseguir lugar para ir sentado en el metro y se acaban de dar dos: que yo me siente y que él lo haga.
Y ahí pienso, si no se hubiese dado la primera (que yo pudiera sentarme y de esa manera molestarme el botón del jean, hurgarme, pasarme, ver al clon de Panzu) yo no hubiese sido testigo de la segunda.
Creo que a esto debo contárselo pero lo medito y empiezo a fantasear con él. Le miro la pelusa del cuello, bajo por el hombro, usa camisa de rayas finitas, bajo por el brazo (debe tener un pez koi tatuado. ESE BRAZO ESCONDE UN PEZ KOI TATUADO, APUESTO MI SUELDO QUE ASÍ ES) continuo y veo que en la mano tiene ese aparatejo que es para hacer gimnasia de manos. Aprieta suelta, aprieta, suelta. Cambia de mano, aprieta, suelta, aprieta suelta y se mira el músculo y se lo toca y no sólo lo mira y se lo toca si no que me mira a mí y ahí en ese exacto momento me paro y me bajo en el morro. Cualquier cosa antes que un hombre que hace gimnasia de manos.

María Mercado
Paraná, Entre Ríos, Argentina

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Velatorio

Épocas de remisero, 24 de diciembre del 2000, estaba trabajando en la agencia de remis “Stylo”, de Mitre al 1800 en Castelar y cerca de las 10:00 horas me sale un viaje a Olivos.
Desde Quintana al 700 de Castelar hasta una casa velatoria en la localidad de San Isidro, la misma se encontraba sobre la calle Libertador, y teníamos que llegar a las 11:00, horario en que el cortejo fúnebre salía para el cementerio.
A pesar que la avenida Gral Paz estaba muy cargada de tránsito, llegamos a las 10:55, momento en que un cortejo se retiraba de la casa velatoria. El muchacho me dice:- Justo, llegamos justo.Sigámoslo que van al cementerio de Olivos. Dejamos que el cortejo avanzara y nos colocamos en el medio del pelotón del resto de autos particulares que acompañaban al difunto.
Tomamos varias calles hasta llegar a Panamericana y recorrimos un buen trecho de unos 10 minutos hasta doblar por la calle Dehesa que desembocaba a la entrada del cementerio.
Llegamos, estacionamos el auto y descendimos para acompañar a los familiares del muerto, yo fui a pedido expreso de mi cliente que me dijo:-No me acompañas, que de todos los que vi no conozco a nadie. Lo acompañé, recorrimos varios metros detrás del cajón caminando entre mucha gente, yo seguía los pasos de mi ocasional pasajero que en un momento se detiene, me mira y me dice:-No es este el muerto que tengo que despedir, no hay ningún conocido, ni ningún familiar. Nos dimos media vuelta lo mas discretamente posible y volvimos a la casa fúnebre donde todavía nos estaba esperando el original.

Carlos Aroldo Pereyra
Morón, Gran Buenos Aires, Argentina

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Confesiones en la lluvia

Cuando salimos todavía había sol pero el cielo gris que se veía en algunos sectores, presagiaba tormenta.
No obstante, dejamos el auto y aprovechamos a caminar por el centro de Comodoro Rivadavia rumbo a un lugar recomendado para cenar.
Veíamos gente en remera, otros con alguna campera liviana y otros más precavidos con ropa de lluvia. Ya habíamos hecho cinco cuadras pero no volvimos, el cielo cada vez más cargado. Pensamos que podría ser una nube pasajera o que el viento característico de la zona iba a limpiarlo hasta ver las estrellas de noche.
El restaurante era un clásico de más de veinticinco años, atención cordial y carta extensa. Claudia tomó el pedido y mientras esperábamos comenzó a llover. Cada vez más fuerte. La gente de la calle se guarecía en el hall y los que habían terminado no querían salir esperando que la lluvia cesara.
Mientras tanto nosotros comentábamos las notas salientes del viaje que hasta acá estábamos haciendo, recordando lugares, disfrutando las anécdotas cuando, sin aviso previo, empezamos a ver un revuelo importante en la cocina: el agua estaba saliendo desde las rejillas invadiendo el salón comedor. En pocos minutos el agua cubrió todo el piso del local.
En la calle la situación era aún más preocupante. La vereda ya no se veía y un agua de color marrón corría a gran velocidad por la calle. El dueño del local reconoció no haber vivido nunca antes una situación así. Estábamos siendo testigos de un alud.
A esa altura, ya nadie quedaba sentado en sus sillas y la pregunta inquietante del momento era cómo volvíamos al hotel. Ahí aparece nuevamente Claudia que al ver nuestras caras de preocupación nos ofrece llevarnos, a lo cual accedimos rápidamente.
Mientras nos llevaba y después de los consabidos agradecimientos le preguntamos qué era de su vida ahí y nos cuenta en cinco minutos la historia de su vida reciente. Estaba trabajando ahí hacía unos meses por la ayuda de su cuñado si bien su intención hubiera sido cortar lazos con toda su vida previa. Su amor de cuatro años de casada y una nena ahora a su cargo, la había dejado por otra mujer. Su dolor y su necesidad de hablar eran tan intensos que no sabíamos cómo consolarla. Sus recuerdos aparecían en tiempo presente y su vida estaba anclada en el pasado como tratando de recuperar pequeños momentos, trozos de aquellos días, angustias vividas y promesas incumplidas.
De pronto, llegamos a nuestro destino. La saludamos con mucho agradecimiento y afecto y ella se despidió diciendo “pero yo lo perdono y lo sigo esperando.”

Jorge Malinverni
Florida, Buenos Aires, Argentina

Microrrelatos Crónicas de viajes Quinta parte

Compartimos una nueva tanda de Microrrelatos que llegaron a la Convocatoria Aniversario de Viví Libros 2018! Recuerden que hay tiempo hasta el viernes 10 de agosto para presentar.

Llegar al lugar equivocado

En diciembre de 2015 realizamos un viaje familiar, en el que pisaríamos Europa por primera vez, nuestros destinos eran varias ciudades de Italia, pasando unos días también en el sur de Francia, la bella Costa Azul.
El viaje hasta Fiumicino, el aeropuerto de Roma, migraciones y equipajes lo pasamos de 10 puntos, y encima teníamos ya reservada una combi para que nos llevara a los 8, con 8 valijas y 8 bolsos, a nuestro hospedaje, en pleno centro de Roma, a 1 cuadra de la Piazza del Popolo, Vía Flaminia 16.
El chofer nos esperó con el cartelito, nos acomodamos y empezamos a recorrer la Ciudad Eterna sin preocupaciones.
Luego de media hora, nos indicó que allí estábamos, nos mostraba la puerta de nuestro destino, aunque no veíamos la Piazza, no dudamos de este romano, bajamos, pagamos y se fue.
Empezamos a preocuparnos cuando nadie contestaba el portero eléctrico, más aun cuando un hombre, aparentemente propietario de algún departamento del mismo edificio, nos quería hacer entender que no era posible que nos hubieran alquilado allí a 8 personas.
El error saltó a la vista cuando le mostramos nuestros papeles de reserva, estábamos en Flaminia 16, no Vía Flaminia, y no era nada cerca una de otra.
Un comerciante, al que el vecino le explicó nuestro percance, prestó su teléfono, para hablar con el propietario que nos había alquilado, quien ya estaba mal por la espera.
Fue el mismo comerciante quien le decía al propietario, que a la gente que esperaba en Piazza del Popolo, los habían dejado en otro lado.
Claro, el propietario no lo podía entender, y le dijo:” ¿cómo sabe usted eso?”
El comerciante señalándonos, como si por el teléfono nos pudiera mostrar, 8 personas, 8 valijas, 8 bolsos, le dijo: “porque los tengo acá”…
La suerte de nuestro lado por dar con estas personas que nos sacaron del apuro, y que el propietario llamó al chofer de la combi, y lo mandó a compensar su error, buscarnos, y con casi 2 horas de atraso, al fin, poder comenzar nuestras hermosas e inolvidables vacaciones familiares en Italia y Francia.

Oscar Scirocco
Ciudad de Buenos Aires, Argentina

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Una cabaña cerca del lago

El serpenteante camino entre los árboles era difícil de transitar. Una vez que dejamos la ruta 40, abandonamos la seguridad de lo conocido. Caminos sinuosos entre montañas nevadas eran nuestra compañía. Era lo que habíamos estado buscando para nuestras vacaciones. Una cabaña apartada del mundo, muy cerca de un lago y rodeada de bosques.
— ¿Estás segura que no nos equivocamos de camino? ¡No sé porqué elegimos este lugar!— dijo mi esposo Ricardo, con voz de yamecansédemanejar.
En realidad era bastante fácil perderse en medio de tantos árboles añosos y pequeñas calles que muchas veces terminaban en una vía cerrada. No había señal de internet ni de celular. «Deben ser las montañas», pensé.
— El plano que vino en el mail era claro, ruta 40, km 324, doblar a la derecha al llegar a la calle Del maitén y luego seguir hacia el sur, bordeando el lago— dije, mientras seguía con el dedo, el plano que habíamos traído de guía.
Creo que debemos de haber pasado por donde estaba un enorme nogal caído, al menos ocho veces. En algún lugar errábamos la ruta y volvíamos a donde ya habíamos estado.
— Bueno, el mail que recibimos era una basura, ¿Te olvidás que nos pasaron las tarifas de la temporada anterior y que te llamaron señora Rita en lugar de Alejandra?— dijo Ricardo.
—Debimos volver a buscar el GPS. No nos habríamos perdido con él— señalé nerviosa.
Los pocos carteles señalizadores del lugar eran de madera oscurecidos por el tiempo y el liquen del bosque los cubría casi por completo. Muchos estaban fuera de lugar, girados quizás por el viento y señalaban para el lado incorrecto.
El bosque se cerraba a nuestro alrededor y los extraños sonidos que oíamos nos estaban asustando.
Manejábamos en silencio; no queríamos reconocer que no sabíamos dónde estábamos.
—Ya no quiero quedarme acá, en medio de la nada. Este lugar me da miedo—dije.
— A mí también y he aprendido a hacerle caso a tus corazonadas ¿Volvemos a la ciudad que pasamos de largo hace unas horas?—preguntó mi marido.
Suspiramos aliviados al dar la vuelta. Ninguno de los dos vimos una silueta sombría parada delante de un complejo de cabañas. Tampoco vimos que la figura oscura llevaba un hacha ensangrentada en la mano.

Silvia Alejandra Fernandez
Mar del Plata, Argentina

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Un 15 de diciembre

Corría el día 15 de diciembre de 2015 y yo no podía estar más feliz.
Habíamos aterrizado en Roma, mas particularmente en el aeropuerto Fiumicino a eso de las 17 hs, estaba muy oscuro, así que aprendimos rápidamente lo que era Italia en invierno, había comenzado una aventura.
Un señor muy elegante, con un saco y unos zapatos de mucho nivel, tenía un cartel en la mano con nuestros apellidos para llevarnos a la casa donde nos hospedaríamos, ¿Armani? Dijo una voz, “parece el Armani de los remises” dijo otra, suspiré, me reí, y acto seguido procedí a hablarle para informarle que éramos nosotros a quienes estaba esperando, por supuesto, en un italiano hablado a la perfección, o eso creía yo…
Muchos querían antes de irnos del aeropuerto sacar alguna foto para compartir rápidamente a sus redes sociales, pero el WiFi no funcionaba, y nuestros teléfonos no tenían ningún tipo de señal alguna, parecíamos desconectados.
Luego de hora y media de viajar, pucha que si era lejos el aeropuerto de la ciudad, llegamos a un edificio que parecía antiguo y un montón de timbres nos separaban de encontrar a quien nos iba a alquilar el departamento para hospedarnos; ¿es acá? Dijo mi madre, el chofer la miraba pero no entendía, solo dijo “sono qui, via flaminia”, y afirmé con la cabeza. El chofer partió, sin ni siquiera dirigirnos la mirada, y nosotros no teníamos ningún piso al cual tocar timbre, ni ninguna forma de comunicarnos con el dueño.
A los 5 minutos, y mirando extrañamente todas nuestras valijas en el medio de la calle, pasa un señor mayor que me pregunta que es lo que estábamos esperando, a lo que riéndome le respondí que un milagro nos vendría bien.
Me encantaría ayudarlos pero no utilizo teléfono celular, me informó.
Le pregunté, por supuesto en mi notable italiano, si podía confirmarme estar en la dirección correcta, y mostrándole el papel con la dirección se le cambió la cara instantáneamente;
¡LOS DEJARON EN CUALQUIER LADO! Gritó riéndose el señor, que de a poco se volvía malvado en mi película, ustedes están en Via Pinturicci y tienen que ir a Via Flaminia! ¡Son como 30 cuadras de aquí!
Desesperado, sin forma de comunicarnos, entré al único local abierto de la cuadra, y entre risas irónicas, nervios, y ansiedad, les informé a los dueños sobre nuestra situación y les pedí si podían prestarme el teléfono para llamar, se rieron, me dijeron que me tranquilice, y llamaron para que nos vuelvan a pasar a buscar y nos lleven a la dirección correcta.
Les juro que cuando el chofer volvió, ya no era mas Armani, ni siquiera era Giorgio, simplemente era nuestra pesadilla, nuestra anécdota, nuestro cuento.
El 15 de diciembre de 2015 yo no podía ser más feliz, definitivamente había comenzado una aventura.

Julián Tarela
Ciudad de Buenos Aires, Argentina

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Amanece el espíritu

La consigna era llegar a orillas del Ganges a la madrugada, para ver el amanecer y presenciar una ceremonia aarti en uno de los tantos gahts. Caminamos unas pocas cuadras viendo la peor expresión de la rara dicotomía entre la miseria humana y la fe. Nos codeamos con devotos tomando un baño purificador en las aguas sagradas. Subimos a una precaria barca conducida por un hombrecito de dudosa edad (no era viejo pero parecía que la vida le había cobrado varias cuentas) que nos llevó sin prisa y sin pausa por el recorrido más enriquecedor que vivimos hasta ahora. Imágenes increíbles pasaban frente a nuestros ojos emulando una película, muy pintoresca, desgarradora por momentos, inolvidable! Ofrendas a madre Gangha mediante, oramos al Dios que cada uno de los que íbamos en la barca venerábamos y agradecimos a la vida que nos puso en ese lugar y en ese momento con nuestras debilidades y fortalezas… Casi como broche de oro el sol comenzó a asomar entre vuelo de pájaros, olor a sándalo e increíbles colores bañando nuestras almas… Me pregunté cómo, por qué y cuándo llegué a ese lugar y las lágrimas de infinita felicidad rodaron por mis mejillas… Ahí, como en ningún lugar me había pasado antes, amaneció mí espíritu …En el aire, todas las almas que allí se elevaron nos abrazaron tiernamente. No olvidaremos la experiencia, solo hay que vivirla, no tratar de explicar ni entender, solo dejarse llevar por ella.

Sandra Soto Troia
Corrientes Capital, Argentina

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Rumbo a Río de Janeiro

Después de pasar un año con muchas emociones fuertes, reconocí que necesitaba realizar un viaje para descansar, elegí ir a Río de Janeiro.
Era la primera vez que viajaba en avión. Decidí no tener expectativas previas, sino disfrutar de todo lo que se me fuera presentando. Eso sí, sabía que no quería salidas nocturnas, tomar alcohol o buscar novio. Por esa razón, llevé muy poca ropa, una capelina azul, unas ojotas playeras y las sandalias que tenía puestas. Para qué más.
Pedí que me ubicaran junto a una ventanilla, ya quería experimentar qué sentiría al contemplar el cielo, las estrellas y los sonidos del silencio, y tuve ventanilla.
Las palabras desaparecieron, sólo tuve emociones y recuerdos de mi niñez, cuando cada vez que veía pasar un avión decía que un día yo viajaría en uno de ellos.
El segundo día en Río me sumé a parte del contingente que viajó conmigo, fuimos a almorzar a un lugar cercano al hotel. Nos fuimos sentando como íbamos llegando, sin intención alguna.
Frente a mí, quedó ubicado un hombre con unos ojos claros que me empezaron a seguir a todas partes, al punto de sentirme vigilada. En las excursiones de los días posteriores, busqué esos ojos, y deseé observarlos por largo tiempo.
Un mediodía, viajando en barco, el dueño de esos ojos claros me robó un beso, sí, literalmente, como en las películas y todos los prejuicios con los viajé cayeron al mar. Amor en Río.

María Victoria Eraso
Ciudad de Rosario, Santa Fe, Argentina