E-mailiando con… Gustavo Di Pace

En esta oportunidad compartimos con ustedes el E-mailiando con… Gustavo Di Pace, una entrevista vía e-mail que estuvo a cargo de Viviana Rosenzwit.

Este trabajo forma parte de E-mailiando con…, un e-book publicado en el año 2005, que ahora se ofrece abiertamente en nuestra web para todos los lectores.

Gustavo Di Pace nació en Buenos Aires, Argentina, por el año ’69, se formó como escritor, músico y es director del Banco de Imágenes Latinoamericanas Fotoscopio. Publicó los libros “Los patios interiores” (cuentos) y “Mi yo multiplicado” (cuentos). Colaboró en la revista Reflexiones y Debates con su columna “Mismidades y egomanías de un tal Vorazip” y en CAM, la Web Cultural con reseñas de libros, películas y obras de teatro. También participó en medios de Argentina y España (El Perseguidor, Lea, CommTools, Serendipia, Iguazú). Desde 2002 a la actualidad coordina El Respiradero, taller literario y dicta seminarios en diversos ámbitos académicos y culturales (Centro Cultural Borges, Universidad de Flores, Universidad de la Marina Mercante, Colegio de Trabajadores y/o Asistentes Sociales de Morón, Asociación Italiana de Socorros Mutuos de Belgrano, Centro Cultural Arturo Jauretche, Biblioteca de Olivos, etc.)

¿Cómo cree que influyó el psicoanálisis en relación a su escritura?

Las relaciones (no sé si su influencia) son variadas, tal vez puedo arriesgar aquí algunas de ellas.

El hecho de re-pensar mi propia oralidad en el psicoanálisis y conocer un poco más de mí, podría relacionarse con el hecho de cómo leo luego algunas anécdotas que ocurren en las historias, pero la información que aquí recojo tampoco es decisiva, ya que muchas veces son psicologías propias de aquellos seres que uno crea, son pensamientos comunes al contexto, etc.

Entonces llego a la idea de Roland Barthes (“el lenguaje escrito es la destrucción de toda voz”) sobre la muerte del autor. Si el lenguaje escrito vive por sí mismo independientemente de mí, me pregunto si en el análisis yo mismo no soy en torno a los otros y a lo otro que ha influido sobre mí… una especie de esponja que se nutre del contexto.
Lo importante para mí es no pensar estas cuestiones antes del acto creativo, ya que sinceramente creo que no aportan más que un espíritu crítico que coarta el hecho creativo, tal vez no sea este un pensamiento simpático, pero en cuestiones artísticas se manejan otros códigos. Luego de consumada la obra viene el cincel de la razón, antes, jamás.

Otra relación es el análisis del lenguaje, aunque en el psicoanálisis la materia a dilucidar es la oralidad, sus modos, sus idas y vueltas, sus espontáneos devenires, equívocos, etc., en la literatura el estudio se hace sobre la palabra pulida, trabajada.

Este hacer y re-hacer constante con la palabra y ese oírse hablando me acercan al lenguaje, me comunican con él de una manera inédita que me ayuda a utilizarlo de manera más eficaz de lo que lo hacía cuando no me psicoanalizaba.

¿Se podría pensar que existe un estilo de escritura que engloba a los de su generación o el estilo es siempre singular de cada autor?

Supongo que sí, creo que uno está siempre dentro de una ideología y un contexto, es muy probable que haya puntos en común entre todos nosotros, por otro lado, pienso que sería valioso que más allá de estas coincidencias lógicas, uno como autor debería buscar un lenguaje propio, es decir, la originalidad que nos caracteriza, y eso se logra mirando para adentro.

¿Cómo definiría su estilo literario?

Si usted se refiere a estéticas o corrientes literarias, le diría que me interesa jugar con lo no dicho, la elipsis, pero no sé sinceramente qué etiqueta ponerle a lo que hago porque no me interesa buscarle un nombre. Si alguien afirmase que practico el minimalismo o un nuevo tipo de neo-surrealismo postmoderno, no podría menos que asombrarme…

En lo que respecta al estilo, para mí este es un modo de escribir, una mirada del mundo, cuando más se trabaja y más se observa (todo escritor es un gran observador), más se enriquecerá la mirada, volviéndose particular. En consecuencia, este punto de vista distinto y original definirá nuestro estilo. Y ese estilo será único e irrepetible.

Usted tomó una frase de Qué es la filosofía? para abrir su primer libro: “El arte lucha con el caos, pero para hacerlo sensible…”. ¿Qué nos puede decir, a su parecer, de la relación entre la escritura y el caos?

Me gustó esta cita porque este filósofo pudo poner en palabras algo que yo intuía.

Según Deleuze, el caos es aquello que no tiene forma, y uno, desde una metáfora, vislumbra el caos y le pone forma, convirtiéndolo en otra cosa, en poesía, en un hecho estético. La tarea del artista sería, según este filósofo, componer una imagen del caos, crear un “caosmos”.

Y luego de conocer esta frase, me sentí identificado como autor ya que plasmaba también las búsquedas internas de los personajes de Los Patios Interiores.

Cuando un escritor escribe ficción habla con el personaje. ¿Cuál es la relación entre usted, como autor y los personajes de sus cuentos?

En mi caso no sé si hablo con el personaje, yo aseveraría que a veces soy el personaje, y también ocurre que a veces los personajes son otras personas, pero vistas desde la construcción que yo como autor hice de ellas, y aún así luego estos seres imponen sus propias reglas y poseen personalidades diferentes que yo no había imaginado.

Al principio yo no creía que estas cosas pudiesen suceder, suponía que no eran más que grandilocuencias de artista… pero, cuando tuve por primera vez una historia interesante y un personaje fuera de lo común en mis manos, le aseguro que no solo sucede sino que mi yo se multiplica.

¡Y la sensación de mi yo multiplicado es vertiginosa!

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