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Lanzamiento del libro de poesía magún magún

La editorial Palabrava, de Santa Fe, Argentina tiene el gusto de anunciar el lanzamiento del nuevo libro de poesía de Santiago Alassia: magún magún.

En la contratapa del libro, el poeta correntino Franco Rivero afirma lo siguiente:           

Hay un estar de lo perdido, el poema es un gesto de ese estar, algo que se ubica en la voz y llama, llama, como el pájaro del corazóndel que dice Santiago: anda siempre cerquita, / casi pegado a uno, como una voz/ que corre detrás de lo que hablo. Todo lo que tiene memoria se perdió, su estar es esa pérdida, la forma de lo irrecuperable, lo que no vuelve sino como ficción; magún magún es un mantra de lo perdido, algo que Santi repite para sacar conversación… y una que nos duele porque la memoria repite una herida común por detrás de lo dicho, un tajo de palabra, el estar de los vivos en espejo de sus muertos.

Sobre su autor, Santiago Alassia nació en Rafaela, provincia de Santa Fe, Argentina. Escribe, actúa y dirige teatro. Algunas de sus obras: Atacar, Orden del día, Fanto, Serie de elementos, Cadencia de noche tras noche. En poesía publicó Hueco en el mundo (Baltasara editora, Rosario, 2015). Poemas suyos integran diversas antologías provinciales y nacionales. En narrativa: Versiones de la tan sombra (en coautoría con Matías Aimino y Franco Rosso), Por lo bajo (Primer Premio Fondo Editorial Municipal, Rafaela, 2016). Además lleva adelante el proyecto ViajaPalabra, junto a Cintia Morales, dando talleres de poesía y teatro en escuelas, centros culturales, bibliotecas y espacios alternativos de Argentina y países limítrofes.

El libro de poesía magún magún integra la nueva Colección Rosa de los vientos, cuenta con una esmerada edición en blanco y negro, 68 páginas y foto de tapa de la fotógrafa María Zorzón de Reconquista, Santa Fe.

Compartimos un poema de magún magún a modo de adelanto:

Abuela cose bolsillos nuevos en su batón por si las cosas

Mi abuela escondía pan entre su ropa,

naranjas a medio pelar, torrejas,

caramelos. Había que estar muy atento

para enganchar el instante en que su mano rápida

guardaba el alimento en un rincón del envoltorio

de telas como pieles con que se cubría

el cuerpo frágil. A veces

se le notaban pequeños bultos

entre las capas superpuestas de la blusa,

el batón, la mañanita, el saco, la pollera.

Nadie decía nada cuando la veíamos irse

medio rengueando, apoyada en su andador,

y se le caía una papa, un caramelo, un pedacito

de banana, todas cosas que los perros

limpiaban enseguida con sus ávidas lenguas.

Cuando quedaba encorvada en su sillón

de media tarde, en la galería,

con las mejillas chupadas y los ojos cerrados,

sabíamos que también la dentadura

postiza dormía entre su ropa.

Mi abuela escondía pan, no por hambre

ni robar: su madre le había hablado de explosiones,

de lo que son capaces los hombres cuando están acorralados,

de los males que sufre el que mastica una raíz,

del regreso imposible de su padre entre la nieve

y de cómo es cada día una batalla

que se guarda en un pedazo de pan duro.

Mi abuela escondía pan entre su ropa:

acaso algo difícil de nombrar

la acechaba en sus últimos años

y la impulsaba a guardar para después,

guardar para tener para después,

por si las cosas, por si la mala

combinación de elementos del azar

se empecinaba en volver

y la abrazaba.

El precio de venta al público es $ 700.- pesos argentinos. Lo pueden solicitar desde cualquier lugar del mundo a través de nuestro email: info@vivilibros.com o simplemente escribiendo un comentario al finalizar esta nota, que les responderemos a la brevedad.