E-mailiando con… José Milmaniene – Segunda Parte

Continuamos con la Segunda Parte del E-mailiando con… José Milmaniene, una entrevista vía e-mail que estuvo a cargo de Viviana Rosenzwit.

Muchos analistas gustan de escribir, ¿influye en el estilo literario la corriente que el autor sigue en su práctica clínica?

Creo que el estilo se encuentra influido por la corriente teórica a la cual adscribe el autor, pero resulta importante que aquél no sea una mera reduplicación especular del modo expresivo del maestro. El escritor debe tratar de sustraerse a esta fascinación identificatoria, para construir un escrito que porte aunque más no sea un plus de diferencia que lo singularice. Quizás con el desarrollo de una teoría se puedan conservar los fundamentos teóricos y los operadores conceptuales que ésta porta, expresados empero en un estilo que se diferencie inventivamente del de sus predecesores. Quiero decir, que deberá permanecer una invariancia (sea estilística, sea conceptual) a condición de que emerja un nuevo producto formal que suponga la recreación del estilo original en que fue expresada inauguralmente una teoría.

Los psicoanalistas tendemos a refugiarnos en la jerga “psi”, plena de tecnicismos y construcciones retóricas que tienden a cerrar el discurso psicoanalítico sobre sí mismo. Esto es efecto de la angustia que produce crear libremente, debiéndose por ende abrir el escrito a una intertextualidad fecunda, que abreve de otros discursos, y que sin perder la especificidad psicoanalítica, nos permita una escritura poética que no rechace importaciones conceptuales ni estilísticas de otros campos del Saber, tal cual acontece con pensadores tales como Slavoj Zizek.

Creo que los textos se deben dejar atravesar por la influencia expresiva de diversos estilos literarios y filosóficos, que potencian nuestros axiomas y permiten una mayor legibilidad a la vez que facilitan la transmisión. Los discursos monótonos, repetitivos, aburridos, no son sino modos de la “histeria desexualizada”, que suele embargar a los autores, cuando se hallan aplastados por el sometimiento reverencial a la obra de los maestros, así como cuando se trata de construir un discurso psicoanalítico “despoetizado” al modo positivista, propio de las ciencias exactas. Un escrito psicoanalítico debe resultar una mezcla lograda de la Verdad de los rigurosos axiomas freudianos con la Belleza de una poética anclada en el “buen decir” literario.

¿Cómo cree Usted que influyó su análisis personal en relación a su escritura?

Mi análisis personal me permitió liberar mis inhibiciones y poder desplegar mi deseo de escribir. De muy joven fui un lector apasionado y mi ambición era poder llegar a ser escritor. Durante mi formación analítica en la A.P.A. admiraba a los escritores psicoanalíticos, comenzando por el mismo Freud. Entre los pioneros valoraba la claridad conceptual de Pichón Riviere, Garma y Bleger. Luego me interesó la escritura de Masotta y de Leclaire, entre otros. Pero mi admiración no hacía sino incrementar mis bloqueos, dado que sentía que no tenía nada que decir luego de sus lúcidos aportes. Con mi análisis personal fui venciendo mis resistencias a la escritura y me pude reencontrar con mi propio deseo y ya jamás renuncié a él. Descubrí que podía, aunque más no fuera, construir mi propio estilo escriturario, y que no debía temer al juicio crítico de mis potenciales lectores. Para mí, actualmente escribir es una forma de tramitar mis goces y mis angustias, y la apuesta del acto que supone escribir la considero esencial en mi vida. El análisis personal me posibilitó reencontrarme con mis anhelos y poder concretarlos sin temor y sin excesivas ambiciones de originalidad: escribo sobre lo que me convoca y me interesa y me siento éticamente libre al poder sostener mis convicciones psicoanalíticas frente al lector. Poder transmitir algo del saber que se produce luego del arduo trabajo clínico, supone para mí un placer irrenunciable. Si bien la escritura es un acto solitario, el libro me liga de modo esencial con el lector y me permite trascender hacia el genuino encuentro con el Otro, a través de la máxima expresión sublimatoria que supone expresarse a través del lenguaje.

3 Comentarios a E-mailiando con… José Milmaniene – Segunda Parte

  1. María Isabel Pazos de Winograd dice:

    Excelente testimonio de un incansable y magistral escritor psicoanalítico que logra transmitir Verdad mediante una bella -a veces poética- prosa.

  2. Martín Uranga dice:

    José Milmaniene es un testigo privilegiado del “bien decir”. Su testimonio po(ético) se erige como acto potente que no cesa de auspiciar el tránsito libidinal por las redes del lenguaje en la apuesta por trascender las vacuidades tanáticas inherentes a lo Real del sexo y de la muerte. Un maestro. Generoso portador de un legado ético esencial que se filia en las mejores tradiciones del psicoanálisis.

  3. José Milmaniene dice:

    Muchas gracias María Isabel y Martin: vuestras generosas y valoradas palabras son un potente estímulo para continuar con la transmisión del legado freudiano, que ya los habita en toda su dimensión poético-existencial.

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