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Psicoanálisis y literatura en la radio: Cómo leemos

A continuación les compartimos fragmentos de una nueva columna a cargo de Viviana Rosenzwit, invitada a participar del programa de radio En tres vistas conducido por Ernestina Mo.

Hoy vamos a hablar de la Encuesta Nacional de Lectura en Argentina “Cómo leemos”, basada en la respuesta de 7.186 personas de todo el país y todas las edades. Fue un trabajo impulsado por Daniel Benchimol, Director Proyecto451.

La encuesta la llevó adelante un equipo de sociólogos con experiencia en estudios de mercado y conocimientos de la industria editorial. Estuvo compuesta por 50 preguntas y demandó en promedio 15 minutos a cada persona responderla. Los ejes estuvieron puestos en la forma de acceso y lectura de libros tanto en formato físico como digital.

Las principales conclusiones:

– En Argentina predomina un lector que lee en ambos formatos papel y digital. Un 62% de los encuestados contestó que lee a lo largo de un año por igual libros en papel y digitales en diferentes momentos y para diferentes tipos de contenidos. Al menos un 88% de los encuestados lee un libro al año y segundo un 82% de los encuestados usa asiduamente las redes sociales.

– La principal razón por la que no leen es la falta de tiempo seguida del precio de los libros y falta de concentración. Cuando profundizamos sobre qué le restaba tiempo a la lectura, lo primero es el trabajo, lo segundo son las tareas domésticas y lo tercero son las redes sociales. Llamativo: En Argentina los usuarios en promedio permanecen 3:18 horas por día en las redes sociales. El mito de que Netflix le quita tiempo a la lectura queda por lo menos descartado ya que solo representó un 11% de las respuestas. Se destaca en las respuestas: La vergüenza de no ser lector.

– El libro en papel se asocia con la desconexión: con la lectura en vacaciones, en los fines de semana, con disfrutar del placer de leer y en contenidos más vinculados con el ocio o con la ficción: novela, cuentos y policiales. El libro en digital está más vinculado a una cuestión utilitaria: se accede con mayor frecuencia en el trabajo, en los viajes y los contenidos suelen ser los académicos, los técnicos, libros de derecho, economía, arquitectura, entre otros. De cualquiera manera en todos estos casos encontramos lectores que leen unos u otros contenidos en todos los formatos.

– La biblioteca personal física tiene un valor enorme y es tal vez el principal argumento de los lectores al momento de ponderar el libro físico. De hecho un 38% de los encuestados señaló que bajaban los libros digitales y luego, si les gustaba el libro, lo iban a comprar en formato papel para atesorarlo. Otro punto es sentir el libro en las manos, tocarlo, ver cuántas páginas faltan, da una experiencia sensorial más completa a la de la lectura digital.

– Existe una distancia muy importante en el precio que los lectores están dispuestos a pagar por los libros digitales y los que oferta la propia industria editorial. El principal reclamo de los lectores pasa por sentir que el libro digital cuesta casi “lo mismo que un libro en papel”. También hay una crítica relacionada a la falta de oferta y variedad digital.

– La librería física sigue cumpliendo un rol fundamental como espacio de descubrimiento de libros: es el principal lugar que señalan los lectores al momento de decidir una compra de libros físicos, y también es importante incluso para quienes luego van a comprar un libro digital. La librería no solo como espacio de venta de productos, objetos libro sino como eje central en el descubrimiento de títulos, un lugar de pertenencia.

Los invitamos a escuchar la grabación de la columna completa aquí:

https://ar.radiocut.fm/audiocut/columna-como-leemos-argentinos-por-viviana-rosenzwit/

El bloque de la columna completa dura unos 16 minutos y les resultará muy interesante ampliar con los comentarios sobre cómo leemos.

Psicoanálisis y literatura en la radio: ¡A ordenar nuestra biblioteca!

A continuación les compartimos fragmentos de una nueva columna a cargo de Viviana Rosenzwit, invitada a participar del programa de radio En tres vistas conducido por Ernestina Mo.

Por estos días de cuarentena creo que a todos se nos dio un poco por ordenar, incluso hasta recomiendan la tarea como una forma de distracción ante el dolor que nos provoca la pandemia.

Así que para hoy mi propuesta es ¡ordenar nuestra biblioteca! De paso quizás se reencuentran con aquellos libros que alguna vez los conmovieron o se sorprenden conque encuentran un libro que creían perdido o simplemente deciden que algunos otros ya no los necesitan o no les gusta más porque cambiaron de gustos con los años y llegó el momento de apartarlos para donarlos a otros nuevos lectores. En definitiva, es una linda actividad para pasar estos días y que será muy útil para el futuro también, ya lo verán cuando volvamos al ritmo cotidiano cómo se optimiza.

¿Por dónde empezamos? Para mí hay dos aspectos importantes: uno que tiene que ver con el orden físico o topológico si se quiere, el que en definitiva uno ve y esto es muy bueno para quienes tienen memoria visual por ejemplo.

Primero es importante que cada uno piense el criterio que va a utilizar para ordenar o si ya tenían alguno, tomarse unos minutos para pensar si hasta acá ese estilo les sirvió o no y cómo podrían mejorarlo? Cómo quieren organizar los libros, puede ser por tema, género, clásicos, autor y hasta incluso darle un espacio relevante a sus autores preferidos o a los que tengan que ver con su profesión que son de uso cotidiano.

Hoy por hoy contamos con más recursos para iniciar un ordenamiento de nuestra biblioteca. Por el año 1988 cuando me inicié en este cruce medio raro del psicoanálisis y la literatura o lo bibliográfico la cosa era bastante distinta y supongo que cada uno de nuestros oyentes nos contará su experiencia diferente.

Por esa época me embarqué junto a otra analista a realizar la primera base de datos en psicoanálisis que existió en Argentina, se llamaba Dixit. Juntar los datos para volcarlos a nuestra base diseñada en dbf (una programación que ya no existe actualmente y sería el equivalente al Access más o menos) era toda una odisea. Recorría bibliotecas pero no estaban informatizadas, catalogaba bibliotecas personales y de instituciones psicoanalíticas pero todo lo escribía a mano, escribiendo en un cuaderno para luego ir hasta la oficina a pasarlos. Casi ni existían las computadoras personales. Usábamos los diskettes grandes que tenían muy poquita capacidad y como era de esperar, una vez se nos rompió el disco duro y hubo que volver a empezar.

Ahora todos nosotros tenemos fácil acceso a internet y es fantástico, la pista sería usar las nuevas tecnologías a nuestro favor en este caso. Ojo que no hay magia, lleva su tiempo pero al final verán qué gratificante es no revolver todo para encontrar aquel libro, revista o ficha y podemos servirnos de la función buscar del programa que elijan.

Entonces el segundo paso es catalogar nuestra biblioteca, y pueden utilizar para ello desde lo más básico que es escribir uno debajo de otro en un archivo de Word hasta los programas como excel o access de base de datos que les dará más resultados. Las bases de datos nos permiten dar distintos ordenamientos en pantalla según necesitemos, por ejemplo por autor, por títulos. También existen programas especiales para bibliotecas, pero eso ya sería para las que se dan más maña con la computadora y tienen además, mucho material.

La idea es que a cada mueble de la biblioteca le asignen una letra por ejemplo y a cada estante un número y así lograrán ubicarlos fácilmente, los libros de Borges estarán en el sector A estante 1 y etc… En el caso que el mobiliario no alcance, como es el mío, podemos ayudarnos con cajas que es exactamente lo mismo porque teniendo todo relevado se encuentra de inmediato.

Los registros bibliográficos básicos que deben anotar son más a menos como cuando escriben una cita: título completo, autor completos o compilador o para los más detallistas pueden incluir todos los autores, editorial, lugar, año de edición.

Esto sirve también para las revistas y fichas. Para los ebook hay algunas plataformas que ofrecen la opción de armarse la biblioteca online de su cuenta, pero sino están suscriptos a ninguna plataforma pueden simplemente sumarlos a la catalogación general poniéndole el nombre de la carpeta que le asignaron si los bajaron a la computadora.

Los invito a escuchar la grabación de mi columna de anoche aquí:

https://radiocut.fm/audiocut/columna-a-ordenar-nuestra-biblioteca-por-viviana-rosenzwit/

El momento de la columna completa dura unos 13 minutos y les resultará ¡muy interesante!

Psicoanálisis y literatura en la radio: #Quedatencasaleyendo

A continuación les compartimos fragmentos de una nueva columna a cargo de Viviana Rosenzwit, invitada a participar del programa de radio En tres vistas conducido por Ernestina Mo.

Buenas noches a todos! Hoy vamos a tener una columna distinta que se me ocurrió titular #Quedatencasaleyendo como el hashtag (o la etiqueta) que comenzó a circular estas últimas semanas a partir de la cuarentena sanitaria que el avance del Coronavirus nos impuso.

Como ustedes saben, propiciar la lectura en nuestro espacio es prioritario, siempre lo he hecho desde todos los puestos que ocupé a lo largo de la vida pero es verdad, que este momento que nos toca vivir en el mundo es distinto. Y digo en el mundo, porque afecta directamente al sujeto esté donde esté en el planeta. Entonces, pensando la columna de hoy me di cuenta que no es un tema para obviar, al contrario! Veremos cómo convertirlo en una buena oportunidad para leer y releer, porque siempre leer es una forma de releer sin darnos cuenta. Abrirnos un paréntesis para dejar que nuestra imaginación e intereses se mantengan despiertos.

Lo primero que nos surge es buscar todos aquellos libros que alguna vez compramos y por falta de tiempo, quedaron en la mesita de luz o en la biblioteca sin terminar! A por ellos! Lamentablemente las librerías no son consideradas dentro del sistema prioritario y por ende, se encuentran cerradas a la venta, encima los sistemas de envíos también, salvo algunos pocos casi nadie está pudiendo realizar envíos estas semanas. Hasta el monstruo de Amazon ha decidido suspender los envíos de libros por considerarlos no prioritarios. Justo ellos que comenzaron su estampida comercial por estos objetos maravillosos y ahora que tienen otros intereses más rentables se dan cuenta que no son importantes los libros… por supuesto es una ironía del sistema capitalista. Entonces, con las librerías y bibliotecas cerradas nos queda recurrir a buscar en nuestras bibliotecas personales aquellos libros en papel que alguna vez nos fascinaron o nos enseñaron algo distinto y releerlos. Cada relectura será distinta, eso se los aseguro y ya lo saben porque alguna abordamos el tema también aquí en nuestras columnas anteriores. Hasta se podrán asombrar de redescubrir sus anotaciones de otras épocas.

Además, para los que gusten de leer en pantalla estos días hay oportunidades interesantes que rescatar y para los que aún no se terminan de acostumbrar a las nuevas tecnologías, el tiempo es hoy. Como diría el psicoanalista Jacques Lacan: hay que estar a la altura del horizonte de nuestra época. Estamos en un momento de transformación cultural que nos engloba a todos y sería una pena, quedarnos afuera. Los invito a explorar nuevas formas de leer, la acción de leer no es mejor ni peor porque cambiemos los hábitos, eso es un mito que nos toca derribar.

Las iniciativas literarias y la creatividad cultural se dispararon en la cuarentena generada por el coronavirus. Artistas, escritores, museos, editoriales, y demás centros culturales llevan sus trabajos a las manos del lector para hacer más llevaderos los días de confinamiento. Una de las estrategias que podemos aprovechar como lectores es que algunas editoriales dejaron gratis varios de sus libros en la red. Les sugiero que escriban simplemente “libros gratis” en el buscador de google y una catarata de buenas opciones se les desplegará en un instante. Tanto ebooks como audiolibros e incluso varias editoriales están subiendo actividades anexas como videos de autores que cuentan qué están leyendo o escribiendo para sus seguidores.

Además de las webs y redes sociales de las editoriales pueden inscribirse en Scribd que ofrece su suscripción de lectura digital gratis por 30 días y allí encontrarán de todo! Los miembros pueden leer y escuchar audiolibros, libros electrónicos, revistas, periódicos y más, disponibles en cualquier momento y en cualquier dispositivo compatible. Se pueden guardar sus favoritos, crear colecciones, marcar títulos y crear la propia biblioteca virtual. Y los jóvenes se pueden inscribir gratis por 7 días en Wattpad. Una plataforma social basada en narrativa que conecta una comunidad global de 80 millones de lectores y escritores a través del poder de las historias. Una experiencia novedosa que sigue creciendo y vale la pena probar.

Antes de terminar, me gustaría rescatar otra idea que hemos hablado alguna vez en nuestra columna y es el protagonismo del lector en nuestra época, ya el lector no es pasivo frente al libro. Y en este sentido, son muy lindos para sumarse en estos días de encierro los clubes de lectura! En un contexto donde cada uno de nosotros en todas partes del mundo debe estar en su casa aislado, paradójicamente es el momento perfecto para el desarrollo de comunidades de lectura y clubes de libros online.

Amigos radioescuchas, Ernestina y colegas columnistas, esta es mi propuesta: #Quedatencasaleyendo

Para quienes gusten oír el audio completo del bloque radial:

https://radiocut.fm/audiocut/columna-quedateencasaleyendo-por-viviana-rosenzwit/

El momento de la columna completa dura unos 7 minutos y les resultará ¡muy interesante!

Psicoanálisis y literatura en la radio: Los nuevos hábitos de lectura

A continuación les compartimos fragmentos de una nueva columna sobre psicoanálisis y literatura a cargo de Viviana Rosenzwit, invitada a participar del programa de radio En tres vistas conducido por Ernestina Mo.

Hoy dejaremos planteados algunos de los avances en los nuevos hábitos de lectura de los adolescentes y nos cuestionaremos si se puede incentivar el deseo de leer.

Para empezar creo que hay que desmitificar esa idea tan repetida sobre que los jóvenes no leen, pareciera que hay una caída profunda en la lectura cuando se pasa de la niñez a la pubertad o a comienzo de la adolescencia.

Los libros infantiles suelen ser de mayor venta aunque no tengan tanta prensa, los títulos favoritos circulan entre las madres, ahora incluso están de moda las madres influencers que las editoriales captan para que incentiven al resto del grupo escolar para leer, entonces los niños leen o escuchan audiolibros o algunos, que tienen mayor suerte, disfrutan junto a sus padres de alguna historia nocturna antes de dormir. Esta política editorial de incentivo en las escuelas es duramente cuestionada por algunos, porque en definitiva el niño no elige su lectura y si lo llevamos a un extremo, ni siquiera sus padres la eligen sino son influenciados por alguna política editorial que está detrás de vender un título o autor de turno.

Cuando esos niños crecen todo ese aparataje que parecía estimularlos a leer y a obtener el hábito de la lectura, se cae de golpe. La educación secundaria muchas veces pierde de vista el placer de la lectura y lo cambian por leer al modo comprensivo de estudiar para cumplir con los programas anuales y dar bien las materias.

En la época actual, acompañado al avance de las tecnologías, surgen nuevos hábitos de lecturas que especialmente se hacen eco en los más jóvenes aquellos comúnmente denominados millennials por haber nacido a fines de los `90 a la par del auge de la internet dentro ya de la cultura tecnológica.

Emilia Ferreiro, psicóloga, pedagoga discípula de Piaget, cuenta una anécdota que me parece deliciosa:

Un niño de 5 años a la salida de una misa dominical le dice a la madre con tono de haber hecho un gran descubrimiento: “Ya entendí qué quiere decir Amén”. La madre intrigada pregunta: “A ver, qué quiere decir?” El chico responde con el tono típico de obviedad: “Quiere decir enter”.

Evidentemente las nuevas generaciones están ya inmersos en nuevos esquemas interpretativos del mundo social y la cultura está construida a partir de saberes informáticos.

Por algo crece tanto el éxito de los booktubers cada año, los blogueros literarios, los clubes de lectura on-line, las mejores series de las plataformas como Netflix, HBO, etc. están basadas en historias literarias, en buenos libros llevados al cine y las plataformas on-line como Wattpad, una de las plataformas más grandes para historias literarias generadas por los jóvenes usuarios, incluyen novelas, cuentos, fantasy, humor, clásicos y poesía. Leer / Escribir siempre como dos caras de la misma moneda. Por ejemplo Wattpad se presenta diciendo que conecta una comunidad global de 80 millones de lectores y escritores a través del poder de las historias. Lo más interesante de esto es la interacción que se produce en la plataforma. ¿Alguien puede afirmar que eso no es leer? Cada lector aporta lo suyo en los márgenes, no hay un solo tipo de lector. Antes el valor del libro estaba puesto totalmente en su contenido, en el autor pero hoy en día el lector ha tomado protagonismo y sabemos que depende de su ojo lector, por eso no leemos todos iguales. En nuestra columna radial, ya hemos enfatizado lo subjetivo de la lectura.

Es posible que pronto haya más libros en computadoras y estanterías digitales que en nuestras colecciones literarias impresas. Esto no tiene nada que ver con pensar que el libro en papel llegó a su final, sino a un cambio de paradigma en los hábitos de lecturas. El interés por la lectura sigue vivo en los jóvenes de nuestros días. Mirando hacia el futuro, tenemos que reconocer que hay toda una generación de nuevos lectores. Una generación que cultiva una pasión por la lectura inmersa en el uso de los medios digitales.

Psicoanálisis y literatura en la radio: Poesía

A continuación les compartimos fragmentos de la última columna del año 2019 sobre psicoanálisis y literatura a cargo de Viviana Rosenzwit, invitada a participar del programa de radio En tres vistas conducido por Ernestina Mo.

Última columna de psicoanálisis y literatura del año, recapitulemos entonces lo planteado sobre leer: no todos leemos lo mismo (recuerden el punto de vista y lo subjetivo de cada uno), además no siempre leemos de la misma manera (e incluimos en esto el objetivo de la lectura, para qué leemos tal texto y cuándo…) y corresponde introducir hoy los distintos géneros literarios.

¿Leemos igual una poesía que una novela o un ensayo…?

Como ven se nos van complejizando las cuestiones del leer y no era tan ingenuo ni sencillo aventurarnos en este camino cuando comenzamos con las columnas en el mes de marzo pasado.

Viviana Rosenzwit junto a Ernestina Mo en Radio Zónica

¡A no desesperar! Sigmund Freud escribió en su carta 100 del 5/12/98 a su, por entonces amigo, Fliess:

“La literatura (sobre los sueños) que estoy leyendo me tiene reducido a un estado de absoluta imbecilidad. Leer es el terrible castigo impuesto a todo el que pretende escribir. Le sustrae a uno todo lo propio, al punto que a menudo ya ni recuerdo qué hay de nuevo en lo que me propongo exponer, aunque todo ello sea nuevo. La lectura se extiende interminablemente y hasta ahora no alcanzo a ver su fin.”

Aun así él no deja de leer, de alimentarse de cuanta lectura hubiera en su paso para seguir adelante. ¡Qué fuertes sus dichos! ¿Quién no se sintió alguna vez así? Resulta inevitable pero eso mismo es lo que lo hace más atractivo, buscar las coordenadas, las distintas miradas, las distintas rutas que se entrecruzan en nuestras lecturas, en el intercambio con otros lectores.

Freud decía que tanto el arte como los artistas le llevan la delantera al psicoanálisis, entonces, ¿por qué no detenerse ahí? Si son ellos los que nos enseñan. La tarea del artista es hacer visible lo invisible, hacerlo aparecer como por arte de magia.

Veamos ahora una pista para pensar el vínculo entre poesía y psicoanálisis.

La poesía y su particular forma de decir al mundo producen una sensación de estallido de la palabra, rompiendo con los moldes, traspasando los límites que la contienen, promoviendo una reinvención del lenguaje en cada metáfora. Siempre desestructurando y sorprendiendo al lector.

En cada estrofa aparece una proliferación de imágenes, una preferencia por la musicalidad al sentido de la palabra, palabras inventadas, relaciones entre las palabras totalmente insólitas en relación a la ficción que cuenta una historia.

El estilo poético comienza con la metáfora, porque allí donde no hay metáfora, tampoco hay poesía.

Como nos enseña Jacques Lacan en su Seminario 3, Las psicosis, hay poesía cada vez que un escrito nos introduce en un mundo diferente al nuestro. La poesía es creación de un sujeto que asume un nuevo orden de relación simbólico con el mundo.

Jorge Luis Borges siempre ha dicho que la poesía es el modo más vívido de decir la verdad, el modo más memorable de decir la verdad.

En la poesía se lee entonces, una cierta relación al deseo. Tal vez porque de todos los géneros literarios, la poesía mantiene un compromiso con la verdad que va más allá de la fugacidad de la conciencia. Nos toca de cerca, el poeta nos reinventa con sus palabras.

Cuando al psicoanalista Jacques Lacan le dijeron que era un poeta dijo que no, que él era más bien un poema. ¿Por qué? Porque a un poema hay que leerlo y saber descifrar lo más genuino de su creador.

Uno como lector, en cualquier caso, es el efecto de ese poema. La poesía es un acto de rebeldía en el lenguaje.

Si cuando leemos poesía nos emociona, nos conmueve, es porque algo de esa verdad en juego nos toca.

Para quienes gusten oír el audio completo del bloque radial:

https://ar.radiocut.fm/audiocut/psicoanalisis-y-literatura-poesia/

El momento de la columna completa dura unos 10 minutos y les resultará ¡muy interesante!

Psicoanálisis y literatura en la radio: Biblioterapia

A continuación les compartimos fragmentos de la columna sobre psicoanálisis y literatura a cargo de Viviana Rosenzwit, invitada a participar del programa de radio En tres vistas conducido por Ernestina Mo.

Durante todo el año nos enfocamos, en nuestra Columna sobre literatura y psicoanálisis, en la implicancia del sujeto en el acto de leer. Ya queda claro que leer no tiene nada de ingenuo y que cada uno de nosotros lee de distinta forma, según su subjetividad. Cada lectura nos dejará su huella y seguramente, provocará algún cambio en nosotros aunque parezca imperceptible.

Por eso los invito a hablar de Biblioterapia, un término que se ha vuelto a poner de moda por estos días aunque data de principios del 1900. Algunos historiadores destacan la importancia que llegó a tener en las dos guerras mundiales con los soldados mutilados que regresaban para reinsertarse en una sociedad devastada. Y tuvo sus cimientos en USA, cuando a un médico y sus enfermeras se les ocurrió comenzar a recomendar lecturas en un intento por mejorar su convalecencia dado el estrés postraumático del campo de batalla.

Para decirlo bien sencillo, la Biblioterapia es una disciplina que vincula la lectura que cada uno realice de determinados libros y las distintas formas de escritura creativa como un recurso terapéutico.

Existen distintas expresiones artísticas que funcionan al servicio de lo terapéutico como la musicoterapia, las expresiones del cuerpo como la danza y el teatro o las expresiones plásticas como el dibujo y la pintura. Estas son las más comunes, sin embargo la Biblioterapia no es tan conocida y merece para nosotros un punto aparte.

El objetivo es abordar alguna problemática puntual que traiga el paciente a la consulta a través de la recomendación de un libro que cuente una historia donde esa persona logre identificarse y realizar un trabajo terapéutico posterior junto a su terapeuta. Se trata de enfocar los problemas y darles una orientación a través de lecturas recomendadas por profesionales. Este trabajo puede realizarse tanto en el marco individual como grupal.

Los libros son seleccionados en base al contenido de un programa de lectura planificado diseñado para facilitar la recuperación de los pacientes que sufren de enfermedades mentales o trastornos emocionales. Por eso, para estos casos no es cualquier lectura y debe estar orientado por un profesional dentro del marco terapéutico.

Además, no es lo mismo trabajar con niños, con adolescentes, adultos u adultos mayores. Con los chicos, funciona bien leer juntos un cuento y luego iniciar una conversación sobre lo que sienten y les convoca el relato o si es chiquito se le pueden sumar técnicas de dibujos y plastilina para que de esa manera expresen lo que los moviliza.

También es muy lindo el trabajo con adultos mayores en esa etapa de la vida donde se activan temores existenciales como la soledad, las dolencias físicas inevitables, la falta de movilidad, el temor a la muerte y vuelven con más fuerza aquellos recuerdos, quizás fragmentados, de vivencias imborrables. Leer en estos casos ayuda mucho a mantener ágil la mente, al aspecto cognitivo, la concentración y dejar volar la imaginación que a contrapunto con la vida diaria que se les plantea, los puede ayudar a vivir dignamente. Por medio de historias con humor, aventura y suspenso los lectores pueden tener acceso a realidades alternativas que les permiten distraerse de sus preocupaciones, sentirse acompañados y tender puentes de comunicación diversos con sus pares y con sus familiares. Esto es especialmente pertinente para pacientes de enfermedades crónicas, para quienes la falta de motivación y el estado anímico son cruciales.

Mucha gente cree que lo que debería leerse en un proceso de Biblioterapia son libros de autoayuda y sin embargo, no es así, es todo lo contrario. No pasa por buscar consejos de cómo ser feliz sino que aquella novela, poesía u cuento leído abra al paciente a otra dimensión que le permita tramitar sus conflictos en el camino de la cura. La literatura permite a los lectores identificarse no sólo con el protagonista o con el personaje más obvio, sino con otros de diferente género, edad, posición social o con situaciones de vida muy distintas que abren la mirada.

Tampoco es lo mismo que un Club de lectura o comentar libros con nuestros amigos, porque el marco terapéutico es lo que dará la diferencia. Si bien es cierto que hay muchos sitios culturales como bibliotecas, centros barriales para la tercera edad e incluso librerías y hasta hoteles de lujo que hoy en día ofrecen Biblioterapia hay que estar atentos a no mezclar los tantos. Se puede disfrutar de una linda actividad literaria, de un debate con otros y salir con una sonrisa y el alma renovada y está buenísimo eso! Todos compartimos que leer aumenta la sensación de bienestar, leer cambia la manera en que vemos el mundo, pero… no es lo mismo que el marco analítico con un profesional de la salud.

Entonces, a esta altura podemos preguntarnos ¿la Biblioterapia cura? Sola no, no alcanza. Si lo pensamos como una técnica dentro de un tratamiento psicológico puede colaborar a abrir puntas nuevas, trabajar, generar asociaciones que levanten síntomas y alivien el sufrimiento emocional.

Para quienes gusten oir el audio completo del bloque radial:

https://radiocut.fm/audiocut/radio-en-tres-vistas-biblioterapia/?t=32&fbclid=IwAR2jxu31riFrVfGpMjtz4LJyJ6033CRfCyFabLp48KRnmPIuWcXoSG9MsV4#.Xc17jttVqKM.facebook

El momento de la columna completa dura unos 14 minutos y les resultará ¡muy interesante!

Psicoanálisis y literatura en la radio: Responsabilidad / leer

A continuación les compartimos fragmentos de la quinta columna sobre psicoanálisis y literatura a cargo de Viviana Rosenzwit, invitada a participar del programa de radio En tres vistas conducido por Ramón Alfredo Blanco y Ernestina Mo.

A lo largo de los anteriores encuentros radiales, varias veces surgió de diferentes maneras la cuestión de la implicancia del sujeto en el acto de leer. Creo que ya todos saben que estamos hablando desde una perspectiva diferente del acto de leer, menos ingenua quizás, en el entrecruzamiento literatura y psicoanálisis.

El lector es un producto de la lectura, por esto mismo volvemos a enfatizar que todos leemos distinto porque cada ser humano es diferente y cuenta con su propia historia que lo marca. Como ya notamos, las marcas del lector se producen cada vez que leemos como producto de dicha operación y nunca podrían ser pre-existentes. Nunca el ojo lector se posiciona igual para todos, no hay universales ni generalidades en esto. Hay sí, una apropiación del texto por parte de quien es su lector.

Viviana Rosenzwit junto a Ernestina Mo y Ramón Alfredo Blanco

Algunos ejemplos muy simples: no a todos les gusta leer a Borges, hay quienes lo disfrutan, toman como un desafío cada cita suya y hay quienes no lo soportan, no logran seguir su hilo, les molesta tener que ir a rastrear alguna de sus referencias… O en cuanto a géneros, no todos nos enganchamos con las historias de amor por ejemplo, estas sagas de tomos y tomos eternos que están tan de moda…

En este sentido, me quedé pensando en la responsabilidad de la lectura y cuál sería la relación entre el compromiso y el leer. Cómo es la posición del sujeto frente a la lectura?

Existen distas formas de leer, no es lo mismo leer un manual de instrucciones que ficción o un cuento, no? Esto está claro para todos y dicho así parece una obviedad. También por esto, hay una línea que critica fuertemente el sistema de comprensión de textos tan usado a nivel escolar. El tener que comprender ideas sobre un texto como si esas ideas fueran únicas, y quizás algún chico entendió otra cosa, no? Es el típico ejercicio que les dan a los chicos, incluso a mis hijos se lo dieron en el colegio hace años, sobre qué entienden por el cuento de Cortázar “Casa tomada”. No quiero que se malentienda, no digo que esté mal la educación pero sí, que a veces, se pierde de vista lo subjetivo, que cada niño puede sacar sus propias conclusiones como lectores. No todos tienen que contestar lo mismo porque si no se ajusta la respuesta a lo esperado por la maestra está mal, el alumno no sabe.

Acá podríamos abrir un paréntesis a la cuestión de la verdad versus lo verosímil. Un tema muy interesante que si quieren podemos retomar otro día, y hace a diferentes campos como la ficción, las ciencias, la filosofía, la educación, etc…

Las diferencias entre el saber y la verdad son muchas y creo que da para varios intercambios. A mí me gustaría acotar en esta oportunidad, a la línea que venimos sosteniendo en cuanto al leer.

Se me ocurrió contarles un ejemplo que me pasó hace un tiempo. Como ustedes saben, entre otras cosas, realizo correcciones y supervisión de textos. Estaba trabajando en un libro que se titula: Ensayos sobre la dialéctica Estudios sobre la dialéctica en Hegel y Marx, cuyo autor es Eduardo Vásquez. Un filósofo de años, muy reconocido que además recibió el premio anual a la investigación en el área de Humanidades por este libro. Cuando estaba trabajando en el texto, me doy cuenta que critica duramente a Alexandre Kojeve (filósofo, político). En una parte muestra bien su posición, y dice: “La interpretación que ha hecho Kojeve de la Fenomenología ya se ha hecho clásica. Se la toma por definitiva y se la repite bajo diferentes formas. No compartimos esa interpretación y queremos profundizar en las críticas que le hemos hecho anteriormente.” No viene al caso que les cuente sus fundamentos, pero a mí en lo personal, me llamó la atención porque desde el psicoanálisis y una lectura de Jacques Lacan, resulta casi evidente el lugar que éste le dio a Kojeve y la importancia de su vínculo. Cuando ocurren estas diferencias tan marcadas en cuanto a las lecturas, uno suele pensar de inmediato: este tipo no sabe nada y la presencia de la relación saber / verdad se pone en el tapete. Nos preguntamos: ¿Quién tiene razón? ¿Quién sabe más? ¿Quién de los dos tiene la verdad? Son cuestiones que pierden valor definitorio cuando uno logra otra posición ante el leer. Lo que no hay que dejar de hacer creo, es justamente leer los textos, leer a los autores, buscar las coordenadas, no quedarnos con un discurso aplastante que nos lleva al prejuicio de antemano.

Ahora bien, retomando, la cosa se complica aún más si les digo que no solo el lector lee desde una posición, desde cierta situación en la que ya está instalado, sino que el que escribe también está ubicado en un cierto horizonte. Algunas veces ese horizonte es explicitado por el autor, otras veces no. Pero uno nunca puede abarcar ese horizonte en toda su extensión.

Se lee el texto “explícito”, lo que tenemos impreso frente a nuestros ojos pero al mismo tiempo se va construyendo en sus márgenes un texto “implícito”, nuestra propia interpretación de aquello que se va formando avanzando en el texto.

Esta lectura no sólo exige del lector una acción profunda y al detalle sino que además, valiente. Si por ejemplo uno está frente a un texto de un autor que respeta mucho, a veces hacer una lectura crítica se vuelve un desafío, porque implica adentrarse a pescar los puntos de vacilación, o de detención en el desarrollo de una idea.

Como les digo desde la primera columna, el leer no tiene nada de ingenuo, y hoy quería remarcarles la responsabilidad y el compromiso que exige también el acto de leer.

Psicoanálisis y literatura en la radio: Leer / imágenes / sonidos

A continuación les compartimos fragmentos de la cuarta columna sobre psicoanálisis y literatura a cargo de Viviana Rosenzwit, invitada a participar del programa de radio En tres vistas conducido por Ramón Alfredo Blanco y Ernestina Mo.

A través de nuestros encuentros radiales de literatura y psicoanálisis descubrimos que hay diferentes formas y planos de leer, así que el leer ya no es un mero mecanismo generalizado para nosotros. Enfatizamos aquí que leer lleva el sello particular de cada uno.

Viviana Rosenzwit junto a Ernestina Mo, a punto de iniciar su programa

Esta noche surgen nuevas preguntas para alimentar nuestro debate:

¿Será más liviana la forma de leer en nuestros días? Peligra el hábito de la lectura ante la fuerza de la imagen? o es la modernidad que nos lleva a este tiempo de lo inmediato y fugaz? Motivo por el cual el audiolibro tiene su auge actualmente, mucho prefieren que les lean y escuchar la cadencia de la voz de un locutor que su propia voz.

Para jugar un poco con estos temas de las lecturas e imágenes, Diego Recalde, autor de una novela que se titula Revista, que fue editada por Planeta en el 2014,  toma estas cuestiones de las lecturas de las revistas repletas de imágenes al paso de diseñar una novela con ellas y esto me pareció sumamente novedoso. La narración se desarrolla como un magazine, es decir, la historia avanza tomando prestadas las formas del periodismo amarillo para presentar una obra única, repleta de titulares escandalosos, textos cortos y muchas fotografías bien farandurelas.

A partir esta novela que se llama irónicamente Revista, uno podría poner sobre el tapete la fuerza de lo visual, lo imaginario. Una escritura que está hecha de retazos, citas, fotos, imágenes, guiños al lector, alusiones, referencias. Entre esa escritura y nuestra lectura, en ese tejido y destejido, la vida y el mundo despliegan significados a ser descifrados.

Entonces leemos textos pero también se lee un rostro, una imagen, el cielo, las estrellas, signos, indicios, hechos políticos, históricos, el destino, el humo hasta la borra del café y las manos! Se leen los cuerpos, sus gestos, sus posturas y entre ellas subyace una historia, una narración.

Otro ejemplo, ahora ligado a la fuerza de la voz: ¿probaron leer canciones? Cuando son muy populares, ¿logramos leerlas sin que nos suene su música de fondo? Los invito a hacer el ejercicio de leer la letra de un tema muy famoso y comprobar si no se les va “sin querer” el tono de la melodía… e incluso si no les llega casi de inmediato algún recuerdo de otra época que de alguna manera estuviera asociado a esa canción.

O vamos otro punto, tal vez algunos de ustedes hayan escuchado la expresión “leer cine”, incluso hay una revista que la lleva como nombre y muchos cursos de análisis de películas la utilizan en su promoción. Pero, en ese caso es una mención engañosa porque no incentivan a la lectura de guiones de cine sino a lo que pudiera estar más ligado con la acepción: interpretar. ¿Qué similitudes y diferencias se presenta entre ver una película y leer, entre lo visto y lo oído, entre el sonido y las palabras impresas? Acaso, ¿nos ubicamos igual como espectadores que como lectores? El texto en el cine es habla, transcurre arropada sobre los sonidos ambientes y logra que parezca verdad aunque sea ficción.

Quizás estén pensando que me fui por las ramas, ¡qué tendrá que ver la fuerza de la imagen o los sonidos con las distintas formas de leer…! Y es que leer está íntimamente ligado al interpretar, al cifrado no sólo de las letras sino también a las imágenes y sonidos. A veces, el hecho de hablar la misma lengua con otros nos produce la ilusión de compartir el punto de vista y sin embargo, la vida cotidiana a cada paso nos muestra que no, que leemos diferente.

Psicoanálisis y literatura en la radio: Leer / escribir / traducir

A continuación les compartimos fragmentos de la tercera columna sobre psicoanálisis y literatura a cargo de Viviana Rosenzwit, invitada a participar del programa de radio En tres vistas conducido por Ramón Alfredo Blanco y Ernestina Mo.

Las columnas anteriores vimos cómo leer y escribir son dos caras de la misma moneda y no hay una sin la otra. Ambos aspectos, tanto leer como escribir, se encuentran atravesados por el deseo del sujeto y nos remiten de lleno a la subjetividad del ser humano.

Siguiendo este planteo, hoy vamos a hablar de un nuevo aspecto de la cuestión que es traducir.

Según el diccionario, traducir es: “Expresar en un idioma lo dicho o escrito originariamente en otro distinto”.

Viviana Rosenzwit junto a Alina Diaconú y Ernestina Mo en radio Zónica

Si nos ponemos a pensar verán que surgen diferentes motivos para leer, podemos leer por placer como cuando leemos una poesía, una novela, un cuento y no queremos parar de leer o leer movidos por cierto interés en particular cuando investigamos un tema o leer para estudiar por ejemplo.

En cualquiera de estos dos últimos casos, por lo general leemos de corrido y una sola vez. Retenemos lo esencial y, si alguien nos preguntara, podríamos resumirle en unas pocas palabras el contenido de esa lectura. A esta forma de leer se la llama comprensión global del texto original.

Y suele ser la manera de leer que se emplea para traducir, pero ¡ojo! recuerden que dijimos que no todas las personas leemos de la misma forma entonces, les pregunto: ¿Todos los traductores realizarán su trabajo de la misma manera? Por supuesto que no, porque en el trabajo de traducción también se filtra la subjetividad de quien lo realiza. Y esto está muy bien, por más que el traductor realice varios borradores que se irán corrigiendo sobre la marcha, siempre con el texto original a la vista, y con el objetivo de ser tan fiel a él como sea posible.

Seguramente nuestros radioescuchas conocen casos de diferencias de traducción importantes, los hay muy famosos y suelen generar apasionadas discusiones. Por ejemplo hay gente que no lee a Alan Poe sino son las traducciones realizadas por Cortázar –dicho sea de paso es muy interesante su experiencia por Italia que le llevó más de un año de tiempo de trabajo de traducción–, pasa parecido con los seminarios de Jacques Lacan y sus traducciones inéditas realizadas por las escuelas de psicoanálisis que no coinciden con las oficiales editadas por la editorial Paidós y también ocurre otro tanto con las Obras Completas de Sigmund Freud donde la primera versión traducida al español por López-Ballesteros publicada por la editorial Biblioteca Nueva para muchos es poco técnica aunque con un estilo mucho más amable al lector, que rescata el aspectico literario de la pluma freudiana. Sin embargo, la editorial Amorrortu encaró una nueva versión coordinada por José Luis Etcheverry que se podría decir más acertada en los vocablos técnicos elegidos. Yo tuve el gusto de conocer a uno de sus principales traductores Leandro Wolfson y conversando sobre estas cuestiones de la traducción de Freud afirmaba que había que serle fiel al autor y leal al futuro lector, brindándole un texto que sea claro para él y esté redactado correctamente.

La traducción es, en esencia, una paradoja de la subjetividad.

Como ven, ¡traducir es una tarea bastante difícil! Donde se entrelaza con leer pero además, con la escritura de esas lecturas porque es un trabajo artesanal.

Por último, hay otro punto que me interesa retomar y es hasta más subjetivo -si quieren decirlo de ese modo-: ¿Qué sucede cuando leemos en otra lengua que no sea la materna? ¿Qué mecanismos ponemos en juego cuando leemos en otro idioma…? ¿Cómo nos marca durante la infancia esa primera lengua que aprendemos casi sin darnos cuenta?

Esta pequeña serie que planteamos en nuestra columna radial sobre psicoanálisis y literatura: hablar, escribir, leer, traducir nos lleva a interrogarnos y cómo nada de todo esto tendría sentido sin las vivencias personales es que se nos ocurrió invitar a la escritora Alina Diaconú. Con ella dialogamos sobre su experiencia de vida, su relación con la lengua materna que es el rumano y cómo fue aprender un nuevo idioma al venirse de chica a vivir a la Argentina, además su vínculo desde siempre con la escritura y sus libros.

Psicoanálisis y literatura en la radio: Leer / escribir

A continuación les compartimos fragmentos de la segunda columna sobre psicoanálisis y literatura a cargo de Viviana Rosenzwit, invitada a participar del programa de radio En tres vistas conducido por Ramón Alfredo Blanco y Ernestina Mo.

La vez pasada enfatizamos que leer nos remite de lleno a la subjetividad. Bien, por esta vez, sepan disculpar la autorreferencia con que voy a comenzar la columna de hoy pero ya verán que mi comentario nos sirve para pensar cómo leer y escribir son dos caras de la misma moneda y no hay una sin la otra, ambas se encuentran atravesadas por el deseo del sujeto.

Suelo leer mucho. Cada novedad que pasa por mis manos es blanco de mi mirada. O me desvío leyendo textos para las búsquedas bibliográficas que me solicitan. O cuando acomodo los libros y las revistas en los estantes de las bibliotecas, me entusiasmo más de la cuenta. O los trabajos inéditos de los autores que me consultan y otro tanto de las editoriales para las que trabajo, los libros que me envían de regalo, los comentarios de libros que otros escriben. Leo y releo a Freud, Borges y algunos otros autores que siempre me acompañan y podría seguir enumerando oportunidades para leer. Quienes trabajan en el mundo del libro sabrán de inmediato a qué me refiero.

Seguramente en estos años he desarrollado ciertas mañas funcionales al trabajo, pero que a la vez me convierten en una lectora menos desprevenida. Debo tener en cuenta ciertas variables de estilo, de contexto, el marco teórico, plantearme a qué público se dirige la obra, revisar citas, notas al pie y muchas veces hasta establecer cambios de formas y contenidos de los textos para que luzcan más atractivos, interesantes y legibles.

Me gusta leer, aventurarme cada vez y no hay ningún secreto en eso. Pues leer es tener los ojos abiertos al mundo, con una mirada ancha que regala siempre el enigma de lo inconcluso. Una pequeña anécdota me viene a la memoria: hace tiempo hablando del deseo y de los libros, alguien en tono de humor me sugirió: Tendrías que poner un pasacalle que diga: “Yo ♥ objeto libro”. ¿Quién les dice que este trabajo que estoy realizando junto a ustedes, acá en la radio, no lo sea? Un pasacalle con un tinte más privado que propicia la circulación del deseo a través del leer.

Los lectores estamos para dar vida a aquellos personajes que transitan por las narraciones. Un lector se deja atrapar por ese mundo ficcional que entra a través de sus ojos.

De un texto no hay más sujeto que el lector, ya que el autor queda fragmentado en su historia, en el relato, convirtiéndose en causa. Leer significa elegir.

Integrantes del programa En tres vistas: Viviana Rosenzwit, Ernestina Mo, Gwendolyn Díaz, Marta de París y Ramón Alfredo Blanco

Entonces, recuerdo que la vez pasada cuando vine al programa, Ernestina Mo me preguntó sobre qué autores me llevaría conmigo y respondí rápidamente: Borges y Freud. Algunos psicoanalistas no entienden esta afinidad porque se quedan con la persona y no con el escritor, incluso una vez alguien me reclamó: ¡Cómo podés hablar de este Señor Borges que nunca citó a Freud! Y puede que sea cierto. María Kodama me contó que una vez Borges iba a dar una conferencia y antes de empezar alguien de la organización se le acercó para advertirle en secreto que la mayoría de su auditorio eran psicoanalistas… él con el buen uso de la ironía que lo caracterizaba respondió: No hay problema, a mí también me gusta la literatura fantástica!

De adolescente, tuve la fortuna de participar de una charla que brindó Jorge Luis Borges a unos pocos alumnos del Normal donde cursaba mi 5º año del secundario (tenía tan solo 17 años).

Al finalizar, me acerqué a él y ávida de encontrar alguna fórmula mágica le pregunté directamente:

– Sr. Borges, ¿cómo se hace para escribir…?

– Ah! -exclamó sonriendo como pesquisando mis intenciones- Usted debe tomar un tema, por ejemplo: el árbol y escribir, y escribir, y escribir todo lo que se le ocurra sobre él. Cuando ya no se le ocurra más nada, recién ahí estará en condiciones de comenzar a escribir sobre su tema: el árbol.

Aún hoy, me incentiva la frescura de su respuesta. Ese instante donde se prestó al juego de contarme su secreto.

Escribir es una apuesta al deseo, agotar las simples ocurrencias para dar paso a algo más. Como en todo desafío, siempre se ignora algo del cuándo se podrá comenzar a escribir sobre nuestro tema. Lo que sí es seguro, retomando la premisa que me brindó Borges, es que día a día vale la pena continuar con el intento.

Finalizo acá, remarcando que tanto leer como escribir se encuentran atravesados por el deseo del sujeto y no pueden pensarse dejando de lado la subjetividad.