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Psicoanálisis y literatura en la radio: Los nuevos hábitos de lectura

A continuación les compartimos fragmentos de una nueva columna sobre psicoanálisis y literatura a cargo de Viviana Rosenzwit, invitada a participar del programa de radio En tres vistas conducido por Ernestina Mo.

Hoy dejaremos planteados algunos de los avances en los nuevos hábitos de lectura de los adolescentes y nos cuestionaremos si se puede incentivar el deseo de leer.

Para empezar creo que hay que desmitificar esa idea tan repetida sobre que los jóvenes no leen, pareciera que hay una caída profunda en la lectura cuando se pasa de la niñez a la pubertad o a comienzo de la adolescencia.

Los libros infantiles suelen ser de mayor venta aunque no tengan tanta prensa, los títulos favoritos circulan entre las madres, ahora incluso están de moda las madres influencers que las editoriales captan para que incentiven al resto del grupo escolar para leer, entonces los niños leen o escuchan audiolibros o algunos, que tienen mayor suerte, disfrutan junto a sus padres de alguna historia nocturna antes de dormir. Esta política editorial de incentivo en las escuelas es duramente cuestionada por algunos, porque en definitiva el niño no elige su lectura y si lo llevamos a un extremo, ni siquiera sus padres la eligen sino son influenciados por alguna política editorial que está detrás de vender un título o autor de turno.

Cuando esos niños crecen todo ese aparataje que parecía estimularlos a leer y a obtener el hábito de la lectura, se cae de golpe. La educación secundaria muchas veces pierde de vista el placer de la lectura y lo cambian por leer al modo comprensivo de estudiar para cumplir con los programas anuales y dar bien las materias.

En la época actual, acompañado al avance de las tecnologías, surgen nuevos hábitos de lecturas que especialmente se hacen eco en los más jóvenes aquellos comúnmente denominados millennials por haber nacido a fines de los `90 a la par del auge de la internet dentro ya de la cultura tecnológica.

Emilia Ferreiro, psicóloga, pedagoga discípula de Piaget, cuenta una anécdota que me parece deliciosa:

Un niño de 5 años a la salida de una misa dominical le dice a la madre con tono de haber hecho un gran descubrimiento: “Ya entendí qué quiere decir Amén”. La madre intrigada pregunta: “A ver, qué quiere decir?” El chico responde con el tono típico de obviedad: “Quiere decir enter”.

Evidentemente las nuevas generaciones están ya inmersos en nuevos esquemas interpretativos del mundo social y la cultura está construida a partir de saberes informáticos.

Por algo crece tanto el éxito de los booktubers cada año, los blogueros literarios, los clubes de lectura on-line, las mejores series de las plataformas como Netflix, HBO, etc. están basadas en historias literarias, en buenos libros llevados al cine y las plataformas on-line como Wattpad, una de las plataformas más grandes para historias literarias generadas por los jóvenes usuarios, incluyen novelas, cuentos, fantasy, humor, clásicos y poesía. Leer / Escribir siempre como dos caras de la misma moneda. Por ejemplo Wattpad se presenta diciendo que conecta una comunidad global de 80 millones de lectores y escritores a través del poder de las historias. Lo más interesante de esto es la interacción que se produce en la plataforma. ¿Alguien puede afirmar que eso no es leer? Cada lector aporta lo suyo en los márgenes, no hay un solo tipo de lector. Antes el valor del libro estaba puesto totalmente en su contenido, en el autor pero hoy en día el lector ha tomado protagonismo y sabemos que depende de su ojo lector, por eso no leemos todos iguales. En nuestra columna radial, ya hemos enfatizado lo subjetivo de la lectura.

Es posible que pronto haya más libros en computadoras y estanterías digitales que en nuestras colecciones literarias impresas. Esto no tiene nada que ver con pensar que el libro en papel llegó a su final, sino a un cambio de paradigma en los hábitos de lecturas. El interés por la lectura sigue vivo en los jóvenes de nuestros días. Mirando hacia el futuro, tenemos que reconocer que hay toda una generación de nuevos lectores. Una generación que cultiva una pasión por la lectura inmersa en el uso de los medios digitales.

Psicoanálisis y literatura en la radio: Responsabilidad / leer

A continuación les compartimos fragmentos de la quinta columna sobre psicoanálisis y literatura a cargo de Viviana Rosenzwit, invitada a participar del programa de radio En tres vistas conducido por Ramón Alfredo Blanco y Ernestina Mo.

A lo largo de los anteriores encuentros radiales, varias veces surgió de diferentes maneras la cuestión de la implicancia del sujeto en el acto de leer. Creo que ya todos saben que estamos hablando desde una perspectiva diferente del acto de leer, menos ingenua quizás, en el entrecruzamiento literatura y psicoanálisis.

El lector es un producto de la lectura, por esto mismo volvemos a enfatizar que todos leemos distinto porque cada ser humano es diferente y cuenta con su propia historia que lo marca. Como ya notamos, las marcas del lector se producen cada vez que leemos como producto de dicha operación y nunca podrían ser pre-existentes. Nunca el ojo lector se posiciona igual para todos, no hay universales ni generalidades en esto. Hay sí, una apropiación del texto por parte de quien es su lector.

Viviana Rosenzwit junto a Ernestina Mo y Ramón Alfredo Blanco

Algunos ejemplos muy simples: no a todos les gusta leer a Borges, hay quienes lo disfrutan, toman como un desafío cada cita suya y hay quienes no lo soportan, no logran seguir su hilo, les molesta tener que ir a rastrear alguna de sus referencias… O en cuanto a géneros, no todos nos enganchamos con las historias de amor por ejemplo, estas sagas de tomos y tomos eternos que están tan de moda…

En este sentido, me quedé pensando en la responsabilidad de la lectura y cuál sería la relación entre el compromiso y el leer. Cómo es la posición del sujeto frente a la lectura?

Existen distas formas de leer, no es lo mismo leer un manual de instrucciones que ficción o un cuento, no? Esto está claro para todos y dicho así parece una obviedad. También por esto, hay una línea que critica fuertemente el sistema de comprensión de textos tan usado a nivel escolar. El tener que comprender ideas sobre un texto como si esas ideas fueran únicas, y quizás algún chico entendió otra cosa, no? Es el típico ejercicio que les dan a los chicos, incluso a mis hijos se lo dieron en el colegio hace años, sobre qué entienden por el cuento de Cortázar “Casa tomada”. No quiero que se malentienda, no digo que esté mal la educación pero sí, que a veces, se pierde de vista lo subjetivo, que cada niño puede sacar sus propias conclusiones como lectores. No todos tienen que contestar lo mismo porque si no se ajusta la respuesta a lo esperado por la maestra está mal, el alumno no sabe.

Acá podríamos abrir un paréntesis a la cuestión de la verdad versus lo verosímil. Un tema muy interesante que si quieren podemos retomar otro día, y hace a diferentes campos como la ficción, las ciencias, la filosofía, la educación, etc…

Las diferencias entre el saber y la verdad son muchas y creo que da para varios intercambios. A mí me gustaría acotar en esta oportunidad, a la línea que venimos sosteniendo en cuanto al leer.

Se me ocurrió contarles un ejemplo que me pasó hace un tiempo. Como ustedes saben, entre otras cosas, realizo correcciones y supervisión de textos. Estaba trabajando en un libro que se titula: Ensayos sobre la dialéctica Estudios sobre la dialéctica en Hegel y Marx, cuyo autor es Eduardo Vásquez. Un filósofo de años, muy reconocido que además recibió el premio anual a la investigación en el área de Humanidades por este libro. Cuando estaba trabajando en el texto, me doy cuenta que critica duramente a Alexandre Kojeve (filósofo, político). En una parte muestra bien su posición, y dice: “La interpretación que ha hecho Kojeve de la Fenomenología ya se ha hecho clásica. Se la toma por definitiva y se la repite bajo diferentes formas. No compartimos esa interpretación y queremos profundizar en las críticas que le hemos hecho anteriormente.” No viene al caso que les cuente sus fundamentos, pero a mí en lo personal, me llamó la atención porque desde el psicoanálisis y una lectura de Jacques Lacan, resulta casi evidente el lugar que éste le dio a Kojeve y la importancia de su vínculo. Cuando ocurren estas diferencias tan marcadas en cuanto a las lecturas, uno suele pensar de inmediato: este tipo no sabe nada y la presencia de la relación saber / verdad se pone en el tapete. Nos preguntamos: ¿Quién tiene razón? ¿Quién sabe más? ¿Quién de los dos tiene la verdad? Son cuestiones que pierden valor definitorio cuando uno logra otra posición ante el leer. Lo que no hay que dejar de hacer creo, es justamente leer los textos, leer a los autores, buscar las coordenadas, no quedarnos con un discurso aplastante que nos lleva al prejuicio de antemano.

Ahora bien, retomando, la cosa se complica aún más si les digo que no solo el lector lee desde una posición, desde cierta situación en la que ya está instalado, sino que el que escribe también está ubicado en un cierto horizonte. Algunas veces ese horizonte es explicitado por el autor, otras veces no. Pero uno nunca puede abarcar ese horizonte en toda su extensión.

Se lee el texto “explícito”, lo que tenemos impreso frente a nuestros ojos pero al mismo tiempo se va construyendo en sus márgenes un texto “implícito”, nuestra propia interpretación de aquello que se va formando avanzando en el texto.

Esta lectura no sólo exige del lector una acción profunda y al detalle sino que además, valiente. Si por ejemplo uno está frente a un texto de un autor que respeta mucho, a veces hacer una lectura crítica se vuelve un desafío, porque implica adentrarse a pescar los puntos de vacilación, o de detención en el desarrollo de una idea.

Como les digo desde la primera columna, el leer no tiene nada de ingenuo, y hoy quería remarcarles la responsabilidad y el compromiso que exige también el acto de leer.