Psicoanálisis y literatura en la radio: Leer / imágenes / sonidos

A continuación les compartimos fragmentos de la cuarta columna sobre psicoanálisis y literatura a cargo de Viviana Rosenzwit, invitada a participar del programa de radio En tres vistas conducido por Ramón Alfredo Blanco y Ernestina Mo.

A través de nuestros encuentros radiales de literatura y psicoanálisis descubrimos que hay diferentes formas y planos de leer, así que el leer ya no es un mero mecanismo generalizado para nosotros. Enfatizamos aquí que leer lleva el sello particular de cada uno.

Viviana Rosenzwit junto a Ernestina Mo, a punto de iniciar su programa

Esta noche surgen nuevas preguntas para alimentar nuestro debate:

¿Será más liviana la forma de leer en nuestros días? Peligra el hábito de la lectura ante la fuerza de la imagen? o es la modernidad que nos lleva a este tiempo de lo inmediato y fugaz? Motivo por el cual el audiolibro tiene su auge actualmente, mucho prefieren que les lean y escuchar la cadencia de la voz de un locutor que su propia voz.

Para jugar un poco con estos temas de las lecturas e imágenes, Diego Recalde, autor de una novela que se titula Revista, que fue editada por Planeta en el 2014,  toma estas cuestiones de las lecturas de las revistas repletas de imágenes al paso de diseñar una novela con ellas y esto me pareció sumamente novedoso. La narración se desarrolla como un magazine, es decir, la historia avanza tomando prestadas las formas del periodismo amarillo para presentar una obra única, repleta de titulares escandalosos, textos cortos y muchas fotografías bien farandurelas.

A partir esta novela que se llama irónicamente Revista, uno podría poner sobre el tapete la fuerza de lo visual, lo imaginario. Una escritura que está hecha de retazos, citas, fotos, imágenes, guiños al lector, alusiones, referencias. Entre esa escritura y nuestra lectura, en ese tejido y destejido, la vida y el mundo despliegan significados a ser descifrados.

Entonces leemos textos pero también se lee un rostro, una imagen, el cielo, las estrellas, signos, indicios, hechos políticos, históricos, el destino, el humo hasta la borra del café y las manos! Se leen los cuerpos, sus gestos, sus posturas y entre ellas subyace una historia, una narración.

Otro ejemplo, ahora ligado a la fuerza de la voz: ¿probaron leer canciones? Cuando son muy populares, ¿logramos leerlas sin que nos suene su música de fondo? Los invito a hacer el ejercicio de leer la letra de un tema muy famoso y comprobar si no se les va “sin querer” el tono de la melodía… e incluso si no les llega casi de inmediato algún recuerdo de otra época que de alguna manera estuviera asociado a esa canción.

O vamos otro punto, tal vez algunos de ustedes hayan escuchado la expresión “leer cine”, incluso hay una revista que la lleva como nombre y muchos cursos de análisis de películas la utilizan en su promoción. Pero, en ese caso es una mención engañosa porque no incentivan a la lectura de guiones de cine sino a lo que pudiera estar más ligado con la acepción: interpretar. ¿Qué similitudes y diferencias se presenta entre ver una película y leer, entre lo visto y lo oído, entre el sonido y las palabras impresas? Acaso, ¿nos ubicamos igual como espectadores que como lectores? El texto en el cine es habla, transcurre arropada sobre los sonidos ambientes y logra que parezca verdad aunque sea ficción.

Quizás estén pensando que me fui por las ramas, ¡qué tendrá que ver la fuerza de la imagen o los sonidos con las distintas formas de leer…! Y es que leer está íntimamente ligado al interpretar, al cifrado no sólo de las letras sino también a las imágenes y sonidos. A veces, el hecho de hablar la misma lengua con otros nos produce la ilusión de compartir el punto de vista y sin embargo, la vida cotidiana a cada paso nos muestra que no, que leemos diferente.

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